Las protestas contra China que desde hace semanas organizan tibetanos exiliados en Katmandú volvieron a terminar con numerosos detenidos.
Según testigos, la policía evitó que los manifestantes protestaran ante una sede de Naciones Unidas dispersándolos con porras. La policía confirmó 120 detenciones.
La organización humanitaria Human Rights Watch pidió este domingo al gobierno de Nepal que acabara con las actuaciones de esta naturaleza contra manifestanets pacíficos. La organización acusó además a la policía de “un desmedido uso de la violencia” y abusos sexuales contra tibetanas recluidas.
Desde el comienzo de las protestas a mediados de marzo, sólo en Katmandú se produjeron más de 2.500 detenciones.
En Nepal viven cerca de 20.000 exiliados tibetanos. El gobierno, sin embargo, se mantiene firme junto a Pekín en su política sobre el diferendo y advirtió que no tolerará protestas contra China.

