
La Marea Roja
Por Lucía Aragón
La antorcha olímpica llegó el domingo en la noche a Pyongyang, capital de Corea del Norte, un avión especial aterrizó en Sunan, el aeropuerto internacional de la capital a las 00:28 hora local, proveniente de Seúl, informó la agencia de prensa oficial Xinhua (China Nueva). Según la misma agencia, aproximadamente 1000 estudiantes norcoreanos y chinos, se reunieron para dar la bienvenida a la antorcha, llevaban banderolas proclamando “Recibimos calurosamente la antorcha olímpica de los Juegos Olímpicos de Pekín en Pyongyang” y “éxito total al relevo de la antorcha olímpica en Pyongyang”.
El vicepresidente del comité organizador norcoreano, Li Chong-Sok, declaró con anticipación que Corea del Norte va a dejar “estupefacto al mundo”, por la organización del paso de la antorcha. Hay que entender que Pyongyang es un aliado de Pekín, ha criticado muy severamente las manifestaciones pro tibetanas. En Corea del Norte, las manifestaciones no autorizadas con anticipación por el gobierno están estrictamente prohibida.
Volvamos al mundo donde si están permitidas, el domingo 21 por la mañana, llegó la antorcha olímpica acompañada de sus guardias de seguridad al aeropuerto internacional de Kuala Lampur, proveniente de Tailandia, donde el relevo se desarrolló sin incidentes mayores. Dos responsables del comité olímpico malayo así como el embajador de China en Kuala Lampur recibieron la llama a su llegada, según los testigos.
El relevo de la antorcha se llevó a cabo el lunes en un recorrido de 16.5 Km. “Estamos bien preparados para hacer frente a todo tipo de perturbaciones, vengan de cualquier organización o individuo”, declaró el jefe de las fuerzas del orden de la capital K. Kumaran al cotidiano The Star.
Hombres de las fuerzas especiales escoltaron a los portadores de la antorcha, mientras que el número de policías que se desplegaron a lo largo del recorrido cambió de 600 a 1000, según el mismo Kumaran. El recorrido fue desde la plaza de la Independencia, en el centro de Kuala Lampur hasta las celebres Torres Petronas.
El consejo budista Vajrayana de Malasia organizó una sesión de oración el domingo llamando a un desarrollo pacífico del relevo de la antorcha en Kuala Lampur. El viernes anterior, unos 30 miembros de Falun Gong, se manifestaron frente a la embajada china acusando a las autoridades chinas de utilizar los juegos olímpicos, como motivo para perseguir a los adeptos de este movimiento espiritual prohibido en China.
El martes, el relevo en Indonesia se redujo estrictamente al mínimo y la ceremonia se limitó al recinto del estadio nacional de Yakarta. Sólo los espectadores muy bien vigilados y debidamente provistos de una invitación pudieron asistir.
Varios miles de personas, la mayoría residentes chinos en Australia, invadieron las calles de Canberra el jueves 24, dos horas antes del inicio del recorrido de la antorcha olímpica, a pesar del frio matinal. Mientras, un pequeño grupo de manifestantes pro Tibet se reunieron cerca del Parlamento. Las autoridades advirtieron a los manifestantes que agitaban sus banderitas chinas rojas mantenerse alejados de los grupos de manifestantes pro Tibet.
La antorcha olímpica fue recibida por las autoridades australianas y los dignatarios elegidos por la comunidad aborigen. La etapa australiana ya había sido perturbada: dos personas (un hombre y una mujer), fueron arrestados en Sídney después de intentar desplegar una banderola y una bandera tibetana en el simbólico Harbour Bridge, un vocero de la policía indicó que fueron multados. Otras cuatro personas fueron arrestadas y luego liberadas después de haber enarbolado una pancarta pro tibetana en el barrio noctámbulo de King Cross, según la policía. En la noche del martes al miércoles, fueron utilizados rayos laser para proyectar slogans pro- Tibet sobre uno de los pilares del puente de Sídney.
El consejo australiano por el Tibet explicó que esos juegos de luces eran para protestar contra el paso de la antorcha en la región autónoma del Tibet. “Es una maniobra política descarada del régimen chino con miras a cimentar y legitimar el control en la región”, estimó su vocero Paul Bourke.
Más de la mitad de los 1000 policías de Canberra, se movilizaron para el recorrido de la antorcha. Y aquí el vicepresidente de la Comisión de la coordinación de los Juegos Olímpicos, kevan Gosper, precisó que esta vez la seguridad estaría exclusivamente asegurada por los responsables australianos, dada la polémica que se ha suscitado por las atribuciones de los guardias chinos. Estos agentes de seguridad chinos que escoltan la antorcha de los juegos olímpicos durante los relevos en el extranjero fueron muy criticados por haber repelido sin contemplaciones a los manifestantes pro Tibet.
La antorcha olímpica siguió su recorrido por Nagano, donde fue recibida por cientos de adeptos chinos y japoneses del movimiento Falun Gong, prohibido en China desde 1999, que esperaban el autobús que transportaba la antorcha, manifestando su hostilidad al partido comunista chino. “Detengan los crímenes del partido comunista” decía una manta de los manifestantes vestidos con camisetas amarillas, vigilados de cerca por la policía. Las autoridades japonesas tratando de mejorar sus relaciones con China, se comprometieron a “impedir toda acción ilegal” contra el paso de la antorcha.
El arranque, una pausa a la mitad del recorrido y el final del relevo estuvieron cerrados al público, por razones de seguridad, anunciaron el jueves las autoridades que ya habían cancelado un concierto previsto al final del recorrido.
El francés Robert Ménard de reporteros sin fronteras (RSF) llegó a Tokio, lo esperaban una horda de periodistas y a pie firme los servicios de migración. “Las autoridades japonesas me pidieron firmar una declaración de cumplir mi compromiso de respetar las leyes japonesas”, declaró a la AFP a su llegada.
Por otro lado, en el templo budista Zenkoji en Nagano, se llevó a cabo una oración fúnebre por las victimas chinas y tibetanas de la represión ocurrida en marzo en el Tibet. Este templo renunció a ser el punto de inicio del relevo de la antorcha olímpica.
Una jornada caótica en Nagano (centro), donde los manifestantes anti China lanzaron basura, huevos e intercambiaron golpes con los partidarios chinos durante el recorrido el sábado, reportando al menos 4 heridos.
Una marea de banderas rojas chinas, y esparcidas por aquí y por allá banderas tibetanas y japonesas bordeaban los 18.7 km de recorrido donde 80 personalidades y atletas se relevaron durante 4 horas para portar la antorcha, bajo la estricta vigilancia de 3000 policías.
Cientos de nacionalistas de extrema derecha japoneses llegaron a manifestar su hostilidad hacia China y su apoyo al Tibet, blandiendo sus banderolas “Vergüenza por China” y agitaban la antigua bandera imperial de Japón, al grito de “Fuera, China”. China cuyas relaciones con el Japón son a menudo muy tensas, son el blanco privilegiado de las organizaciones de extrema derecha japonesas.
“Al principio no pensaba venir porque no tenía tiempo ni dinero”, dijo Xin Xin estudiante de 24 años armada con una bandera china. “Pero tantas cosas han pasado en el curso de las ultimas semanas. Debíamos venir aquí para apoyar los juegos olímpicos”, agregó.
“China mata a los tibetanos, que son un pueblo pacífico. Por eso odio al gobierno chino. Quiero que el Tibet sea independiente”, ponderó Hisakazu Hatton, un estudiante japonés de 21 años.
Robert Ménard, el secretario general de reporteros sin fronteras, también estuvo presente para reclamar el respeto de los derechos humanos en China y desplegó la bandera adornada por los cinco anillos olímpicos reemplazados por esposas.
La antorcha olímpica, muy maltrecha, cumplió su etapa en Seúl, Corea del Sur, donde el relevo fue recibido por una multitud de chinos entusiasmados, a pesar de algunos choques con los contestatarios, reprimidos rápidamente por más de 8000 policías desplegados para evitar perturbaciones .
En “Un mundo dividido, una pesadilla” se ha convertido el lema de los Juegos olímpicos de Pekín, la antorcha símbolo de Paz y amistad entre los pueblos, se ha convertido en una carga pesada en su periplo más ambicioso de la historia moderna de las olimpiadas, navega en una marea roja.

