
Entrevistas informales
Por Lucía Aragón
A tres meses de los Juegos olímpicos y después de siete semanas de la crisis internacional, estarán el sábado, dos emisarios del Dalai lama, para entrevistas “informales”. Este viaje fue anunciado este viernes por el gobierno tibetano en el exilio, será el primer reencuentro conocido y público entre los responsables chinos y el Dalai lama desde hace 10 meses.
Los exiliados y Pekín negocian desde 2002, pero la posición china se endureció en 2006, según el Dalai lama y las últimas entrevistas directas y oficiales se remontan a junio-julio del 2007.
Lo del sábado, no será entonces “un séptimo ciclo de negociaciones, sino una consulta informal”, previno el primer ministro tibetano Samdhong Rinpoche. Además, no “alimentamos muchas esperanzas, aunque estamos contentos que esas consultas tengan lugar”, dijo a la AFP.
Los enviados son; Lodi Gyaltsen Gyari y Kelsang Gyaltsen, están ya en Hong Kong y las discusiones podrían empezar desde el sábado en China continental, precisó Thubten Samphel, portavoz del gobierno tibetano en Dharamsala, donde vive el Dalai lama desde 1959. Con los representantes chinos, “los emisarios se ocuparán del asunto urgente de la crisis actual en las regiones tibetanas”, dijo el Sr. Samphel. Y agregó, ellos “darán parte de las profundas inquietudes de su santidad en la manera como las autoridades chinas manejan la situación y sugerirán como llevar la paz a la región”.
Pekín acusa al Dalai lama y a su “camarilla”, de “fomentar” los motines en el Tibet y en las regiones aledañas, con el objetivo de “sabotear los juegos olímpicos”.
El premio Nobel de la Paz de 1989, siempre ha negado estas acusaciones, aceptando el ofrecimiento de retomar las discusiones con la condición de que fueran serias. Este monje budista de 72 años, apóstol de la “no-violencia” y sobre todo diplomático, no ha cesado de abogar por el apaciguamiento y la reconciliación con “sus hermanas y hermanos chinos”, ciudadanos de una superpotencia y vieja nación, que merece sus juegos olímpicos”. Él envió, el 19 de marzo, un mensaje al presidente Hu Jintao, donde dice querer reencontrarlo en Pekín, una vez que finalice la crisis y con mediadores internacionales.
El Dalai lama ha denunciado desde hace decenios, el “régimen de terror” chino, que cometiera “un genocidio cultural” en el Tibet. Ha recalcado que no reivindica la independencia, sino sólo la autonomía de su país, del que huyó hace 49 años, después del fracaso de un levantamiento contra Pekín, que controla el Tibet desde 1950.
Así qué, discusiones informales no parecen serias, el gobierno de Pekín sólo quiere apaciguar la revuelta que causó la antorcha olímpica en su paso por países occidentales. Ahora ya está más controlada en casa, no habrá más manifestaciones pro Tibet o pro derechos humanos, que provocaran la presión internacional. El férreo control del gobierno comunista asegura no más escándalos. Con estas pláticas, mantendrá más o menos contentos a los países occidentales hasta que empiecen los juegos olímpicos.