Hu Jintao en Japón

Hu Jintao en Japón

Por Lucía Aragón
El momento elegido para la cumbre entre el Primer ministro japonés Yasuo Fukuda y el líder chino Hu Jintao, no es el ideal. La visita del Sr. Hu ha sido empañada por las protestas. A pesar de los esfuerzos de las autoridades japonesas, miles de personas se lanzaron a las calles de Tokio en contra de los juegos olímpicos de Pekín 2008, por la represión en Tibet y la situación de los derechos humanos en China.

El presidente chino llegó desde este martes a Tokio, es la primera visita de un jefe de estado chino a Japón, desde hace 10 años. Símbolo de la reconciliación entre los dos gigantes asiáticos, pero miles de personas desfilaron en las calles para protestar por su llegada.

Miles de policías fueron desplegados en la capital, por la seguridad del jefe de estado chino y para que no se cruzara con las manifestaciones organizadas por los defensores del Tibet y por organizaciones de extrema derecha, anti chinas.

“Yo espero que a través de esta visita, podamos reforzar nuestra confianza mutua y nuestra amistad, profundizar nuestra cooperación y abrir un nuevo capítulo por una relación mutuamente provechosa entre China Y Japón”, declaró el presidente chino a su llegada. El Sr. Hu es el segundo presidente chino en visitar el Archipiélago desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1972, se quedará en Japón hasta el sábado. Signo de la importancia que los japoneses dan a esta visita, se prevén 3 reuniones con el Emperador Akihito, cuyas apariciones en público son excepcionales.

Contrariamente a la visita del presidente Jiang Zemin en 1998, lo relacionado a la historia dolorosa de la ocupación japonesa en China en los años 30-40, no deben más que tocarse ligeramente durante las entrevistas con el Primer ministro japonés Fukuda. A pocos meses de los juegos olímpicos de Pekín, Hu Jintao tiene interés en que su primer viaje desde los incidentes de Lhasa, esté coronado de éxitos. China necesita un medio ambiente estable y pacífico para su crecimiento económico y espera consolidar la reconciliación con su vecino japonés muy mermada en 2006.

Durante su estancia bastante larga, el Sr Hu tendrá que hacer gala de encanto ante los japoneses; con una partida de ping pong, discusiones con estudiantes, visitas a sitios históricos, y probablemente el anuncio del envío de un panda chino para reemplazar a Ling Ling, muerto de vejez la semana pasada.
En este segundo día de su visita, Hu y Fukuda firmaron una declaración sobre el espinoso asunto de la disputa por la explotación del gas en el Mar de China oriental, sin embargo ésta no refleja los puntos más conflictivos de la futura explotación conjunta, cómo la delimitación de la zona de explotación y el trazado de la frontera marítima.

También hay otro asunto a tratar, la calidad sanitaria de los productos alimenticios chinos, se descubrió en Japón, ravioles chinos con pesticidas. Sobre el Tibet, aspecto sensible para los chinos, el Sr. Fukuda deberá adoptar un perfil bajo y asegurar al presidente chino su asistencia a la ceremonia de apertura de los juegos olímpicos en Pekín el 8 de agosto.

Pero los defensores de la causa tibetana están determinados a que se escuche su voz durante la visita del Sr. Hu.

El martes en la tarde, alrededor de 4200 personas, entre tibetanos y uigures, minoría musulmana del oeste de China, desfilaron en el centro de Tokio, blandiendo pancartas proclamando “No mate a nuestros amigos”.

Algunos nacionalistas de extrema derecha también marcharon por el barrio comercial de Ginza, ellos consideran a China como una amenaza, portaban retratos de Hu tachados con una cinta de policía donde se podía leer “acceso prohibido”.

Por la noche varios centenares de militantes nacionalistas intentaron perturbar la cena oficial ofrecida por el Sr Fukuda, en un restaurante del centro del parque Hibiya, con gritos de “arresten al criminal Hu” y “Hu, fuera”, pero la policía logró mantenerlos lejos, cómo lo pudo constatar un periodista de la AFP.

El presidente chino Hu Jintao tendrá que acostumbrarse a manifestaciones en contra del gobierno que representa. El mundo no sólo ve el “milagro económico” de China sino también lo que oculta; contaminación, falta de democracia, miseria, tortura y muerte.

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