Posteado por: deorienteaoccidente | 15 Mayo 2008

El más bello futuro

El más bello futuro

Por Lucía Aragón
El secretario general de la ONU, Ban ki-moon, convocó este miércoles a una reunión urgente para tratar sobre la ayuda humanitaria a Birmania, en el momento que la junta militar birmana restringe el acceso a la zona devastada por el ciclón Nargis.

Mientras tanto el Comisario Europeo para el Desarrollo, Louis Michel, antes de partir hacia Rangún, declaró a la AFP en Bangkok, que Birmania corre el grave riesgo de la hambruna, debido a la destrucción por el ciclón de “todas las reservas de arroz”, en la región del delta del Irawadi, al suroeste del país.

Se sabe que la junta birmana había acordado permitir entrar en el país, sólo a expertos de países vecinos, cómo China, Bangladesh, India y Tailandia. Casi todos los países que han ofrecido su ayuda han intentado convencer a las autoridades birmanas de permitir un acceso más amplio de la comunidad internacional. El primer ministro tailandés, Samak Sundaravej, acaba de visitar Birmania con ese objetivo. Sin éxito, pues el Sr. Samak afirmó a su regreso que “Birmania no quiere expertos extranjeros”.

La junta considerará “caso por caso”, las demandas de visas solicitadas por los trabajadores humanitarios, explicó el tailandés después de una entrevista en Rangún con su homologo Thein Sein.

Este pobre país, dirigido desde 1962, por juntas militares, está bajo fuerte presión para aceptar ayuda extranjera. La Gran Bretaña propuso una cumbre de urgencia de la ONU y varios países europeos, en vano, una sesión del Consejo de Seguridad.

El responsable de Asuntos humanitarios de la ONU, John Holmes, pidió a la junta birmana un “cambio radical” de actitud y dejar entrar a los especialistas internacionales de ayuda humanitaria. “Necesitamos una respuesta verdaderamente multilateral y multinacional (…) para evitar una segunda ola de muertes, que tememos, debido al riesgo de epidemias que se desencadenarán entre la gente de por sí debilitadas por las condiciones de vida actuales”.

A una buena parte de los dos millones de sobrevivientes desesperados les hace falta de todo.
El régimen de los generales birmanos acepta la ayuda extranjera, pero paranoico y obsesionado por la supuesta defensa de la soberanía nacional, rechaza una operación de ayuda masiva operada por extranjeros, que se quedarían durante semanas y quizás meses en ese país recluido.

Dada la catástrofe, aún si entrara la ayuda extranjera en estos momentos, las organizaciones humanitarias temen que ya sería “demasiado tarde”, pues debe haber una reacción muy rápida y de manera organizada, lo que no ocurrió desde un principio.

Agreguémosle la sombra de la hambruna, ya que el Irawadi es el granero de arroz de Birmania y fue completamente destruido. “Habría que trabajar semanas, meses y años para corregir los efectos de un drama de tal magnitud”, previno el Sr. Michel a la AFP.

Cayeron fuertes lluvias en el sur y se esperan nuevas precipitaciones lo que será “el peor escenario inimaginable”, según la federación internacional de la Cruz roja. “No sé cuanto tiempo resistiremos”, se lamentó Taye Win, un sobreviviente.

Muchos miles afirman no haber recibido ninguna ayuda mientras que la televisión birmana muestra a los generales distribuyendo agua y comida a los sobrevivientes.

Es en este contexto dramático que el sábado pasado, los electores birmanos participaron “masivamente” en el referéndum “coronado con éxito”, para aprobar una nueva constitución, se felicitó el domingo el New Light of Myanmar.

El número uno birmano, el generalísimo Than Shwe de 75 años, se sabe muy sensible a la astrología, estaba determinado a hacerlo en la fecha prevista. Este referéndum, el primero desde 1990, consideraba abrir la vía a “elecciones multipartidistas” en 2010 y una “transferencia del poder” a los civiles. Pero, para la oposición comandada por la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi que había pedido votar por un “no”, el texto constitucional perpetúa la supremacía del ejercito, en los mandos desde 1962.

La televisión desplegó un spot publicitario donde alegres cantantes exhortaban a los birmanos a votar, porque “el más bello futuro se abre ante nosotros si la constitución se aprueba”. Cuarenta y siete municipios tocados gravemente por el ciclón no votaron el sábado, pero lo harán el 24 de mayo.

Realmente es un muy bello futuro: hambruna, desesperación y muerte para el pueblo, disidentes encarcelados y la junta militar eternizándose en el poder.


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