Batracios Rebeldes
Por Lucía Aragón
Mucho se ha hablado, del fenómeno inusitado de cientos de miles de sapos que huyeron de una ciudad cercana al epicentro, días antes del sismo que el lunes de la semana pasada sacudió el suroeste de China.
Los batracios invadieron bruscamente las calles de Mianyang, el fin de semana antepasado en una migración inusual, que suscitó muchos comentarios en internet convencidos de que se trataba de una señal que anunciaba el sismo.
Pero desgraciadamente, “existen muchas razones que podrían explicar una anomalía en el comportamiento de los animales y en las aguas subterráneas. Un sismo no es más que una posibilidad, igual que los cambios de clima y las condiciones atmosféricas”, declaró Zhang Guomin, un investigador del Instituto de Sismología.
Un periodista de la región de Mianyang interrogó a los habitantes de esa ciudad sobre este extraño fenómeno. Los más viejos lo relacionaron con un signo anunciando un desastre, mientras que los jóvenes prefirieron reírse contando que los sapos habían salido de sus charcos y hoyos para recibir a la antorcha olímpica…
Si se pudiera establecer una relación entre un fenómeno natural y la inminencia de un sismo, la investigación sobre los terremotos se desarrollaría enormemente. El problema es que un fenómeno puede producirse antes de un sismo y no repetirse en otra región, por ejemplo un lugar donde no hubiera sapos o que se tuviera que estudiar el comportamiento de todos los animales en regiones sísmicas.
Sin excluir que haya una cierta relación entre las reacciones de ciertos animales y la inminencia de un sismo, recopilar todos los fenómenos extraños por todo el mundo donde se producen los terremotos, tomaría decenas, centenas o aún miles de años, e involucraría a una extensa comunidad científica entre sismólogos, geólogos, biólogos, químicos, meteorólogos, etc.
Así, quien tenga la manera de predecir un sismo no sólo ganaría un Nobel sino también el agradecimiento de toda la humanidad.


