China en América Latina
Por Lucía Aragón
Durante medio siglo la República Popular China no tuvo más que un interés limitado en América Latina, los Estados unidos han ejercido su hegemonía política y económica en esta región donde hasta ahora siguen siendo muy influyentes. Si Cuba estableció relaciones diplomáticas con China desde 1960, la mayoría de los demás países esperaron la visita de Richard Nixon a Pekín en 1972 para reconocer a la República Popular: Argentina y México en 1972, Brasil dos años más tarde y Bolivia mucho después en 1985.
Esta época de relativa indiferencia ha cambiado. La última visita a la región de Hu Jintao a finales del 2004 a Argentina, Chile y Cuba, luego un año después a México marcó el nuevo interés que tiene Pekín en la región. Si la política de China en Africa es el objeto de numerosos estudios., sobre América Latina son muy raros.
Sin embargo esta presencia tiene consecuencias económicas y geopolíticas de primer orden y comienza a suscitar mucha inquietud en Latinoamérica y por supuesto en Estados Unidos, a quien no le agrada ver a Pekín inmiscuirse en la región. Regularmente tanto la prensa como los políticos americanos se alarman por esta presencia en lo que sería su “patio trasero”. En el 2006, los temores de Washington se vieron reforzados con el triunfo de Michelle Bachelet en Chile, Alan García en Perú y Lula da Silva en Brasil que no esconden su interés de estrechar relaciones con China.
Desde 2003, China firmó proyectos de inversión públicos y privados en América latina por un total aproximado de 10 mil millones de dólares. El 10 de noviembre de 2004 en Brasilia el presidente Hu Jintao se dirige a los miembros del Congreso ofreciendo que China invertiría la suma de 100 mil millones de dólares en un plazo de diez años. Esta intención es un hecho que se lleva a cabo progresivamente. En 2005, China se convierte en el segundo socio comercial de Chile y de Perú y el tercero de Brasil. Pero en el segundo semestre del 2006 Pekín se convirtió ya en el segundo socio de Brasil.
El comercio bilateral crece en forma exponencial pasando de 12.6 mil millones de dólares en 2001 a 40 mil millones de dólares en 2004, y se espera para antes del 2010 una cifra de 100 mil millones dólares. Los principales socios comerciales son Brasil, México y Chile ya que ellos tres representan el 62.2% de los intercambios comerciales en 2004.
El Ministerio de Comercio de la República popular china maneja las cifras de estos intercambios que los organismos internacionales toman como base. Pero la mayoría de los países Latinoamericanos no avalan esas cifras afirmando que son mucho menores.
La razón es muy simple muchas de las exportaciones chinas tienen como destino Panamá, un hecho sorprendente para un país tan pequeño (3 millones de habitantes) y que no tiene relaciones diplomáticas con Pekín. Panamá es de hecho en América lo que Hong Kong en Asia (puerto de ensamblaje de productos manufactureros) en realidad un punto de tránsito.
Otro elemento que hay que subrayar es el Mercosur, el mercado común del Cono sur que asocia a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, permite la circulación de las mercancías chinas más allá de su destino inicial. El contrabando florece en la región de la triple frontera (Tri Border Area) entre Paraguay, Argentina y Brasil.
El interés que China tiene en Latinoamérica puede explicarse a partir de tres aspectos importantes: Petróleo, minerales y productos agrícolas.
Pero ello, por su importancia será objeto de otros artículos, este pendiente que seguiremos con este tema.


