¿Diplomacia Comunista?
Por Lucía Aragón
Al parecer para el gobierno chino no es suficiente con que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, asista a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín el 8 de agosto del 2008. Ahora el gobierno francés se encuentra ante una nueva prueba, pues justo después de este anuncio el gobierno chino amenaza con represalias, si el Presidente Sarkozy recibe al Dalai lama.
El embajador chino en París Kong Quan convocó a una rueda de prensa en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y ahí señaló que un encuentro entre Sarkozy y el Dalai lama, cuya visita se espera del 12 al 23 de agosto, tendría “consecuencias graves” en las ya de por sí frágiles relaciones franco-chinas después del paso accidentado de la Antorcha olímpica por la ciudad de París.
El jefe de la diplomacia francesa Bernard Kouchner dijo “recibimos con mucha sorpresa la declaración del embajador de China, le he pedido que venga a verme” y reaccionó aún más diciendo que se trataba de una posición “que parece difícil de aceptar”.
Después de la entrevista con el Sr. Kouchner el embajador bajó de su auto oficial para confirmar a la prensa que su país “se opone firmemente” a cualquier entrevista entre el presidente francés y el Dalai lama. Y además remató diciendo que “habría consecuencias graves”.
“No debe haber injerencia, en los asuntos internos de un país, no debe ocurrir con el mío en este asunto”, dijo Kong que calificó de “jefe separatista” al líder espiritual de los tibetanos.
Estas amenazas en contra de Francia tienen un relieve particular pues se suscitan horas después del anuncio del presidente Sarkozy de su asistencia a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. El presidente francés había retenido la primicia hasta su encuentro con el presidente Hu Jintao el miércoles por la mañana, en el marco de la Cumbre del G8 en Toyako, Japón.
Sarkozy no tiene contento a nadie con esta decisión, que toma también como presidente de la Unión Europea, pues fue incluso criticada por la oposición de izquierda. El jefe del partido socialista, François Hollande, estimó que Sarkozy había “cedido a las presiones chinas” y en un comunicado el PS pide a Sarkozy “recibir al Dalai lama durante su visita a Francia”.
En el Parlamento europeo el jefe de la fila de los verdes, Daniel Cohn-Bendit, habló de un escándalo, pero su indignación no fue turnada y Sarkozy evitó a duras penas la confrontación con los eurodiputados con los cuales tiene reunión mañana jueves.
El escándalo toma aires incomprensibles pues el presidente francés no había externado sus intenciones de reunirse con el Dalai lama, en marzo pasado el portavoz del gobierno, Luc Chatel, no había excluido que un encuentro sería posible pero el Sr, Sarkozy “tomaría la decisión en el momento y en función de la evolución de la situación” había explicado.
Nuevamente el gobierno chino se excede más allá de sus fronteras, exigiendo respeto en lo que a sus “asuntos internos” se refiere no respetando asimismo los asuntos internos del país, en este caso el francés, en cuestión.
Después de todo uno es libre de recibir a quien uno quiera en su propia casa, o país. Este asunto muestra al desnudo como la “diplomacia del partido-estado” chino maneja sus asuntos. Más parece de gángsters y no de diplomáticos.


