Big Bang en el laboratorio
Por Lucía Aragón
El más grande instrumento científico del mundo se puso en funcionamiento el día de hoy, con mucho éxito, se trata del Gran Colisionador (LHC). Tiene la misión de recrear las condiciones de energía de los primeros instantes de este universo.
El primer haz de partículas circuló en una orbita completa de 27 Km, en un lugar cerca de la frontera franco-suiza, un laboratorio subterráneo, a 100m bajo tierra.
El director general del CERN (Centro de Investigación Nuclear) Robert Aymar, calificó el hecho de “día histórico” para la humanidad que “quiere saber de donde viene y adónde va y si el universo tiene fin”
El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) debe hacer que dos haces de protones en sentidos opuestos colisionen y dejen escapar partículas elementales jamás observadas. Recreará en una fracción de microsegundo, las condiciones que prevalecían después del Big Bang, antes de que las partículas elementales se unieran para formar los núcleos atómicos.
Podría además demostrar la existencia de partículas llamadas “supersimétricas” que entrarían en la composición de la materia negra, de la cuál nada se sabe, salvo que compone el 23% del universo contra el 4% de la materia ordinaria, el restante 73% es la energía negra responsable de la expansión del universo.
Deberá también localizar la antimateria producida en cantidad igual a la materia, en el momento del Big Bang, hace 13,700 millones de años, pero que esencialmente desapareció después. Estos experimentos serán efectuados por cuatro detectores colocados alrededor del anillo.
Se inyectó un primer haz de protones, con partículas de la familia de los Hadrones en el acelerador, después de una hora aproximadamente el haz realizaba una vuelta completa en el anillo seguida por los aplausos de los científicos. Después un segundo haz rotaba en sentido inverso.
Guiados por imanes superconductores enfriados a 271.3°C, cerca del cero absoluto, los haces serían acelerados progresivamente hasta llegar a una velocidad cercana a la de la luz.
Los choques de protones liberarán brevemente energía calorífica 100,000 veces superior al centro del sol, con lo que se detectaría el “bosón de Higgs” partícula misteriosa que da su masa a todas las otras en la teoría del “Modelo estándar”.
Las colisiones podrían formar mini hoyos negros, pero los físicos del CERN aseguran que no hay peligro puesto que su existencia sería muy efímera. Algunos científicos temían que absorbieran toda la materia, por eso se habló del fin del mundo.
El proyecto se había retrasado, se remonta a 1993 por su concepción y a 1996 por el comienzo de sus trabajos y ha movilizado a miles de científicos e ingenieros de todo el mundo, unidos por el objetivo común del conocimiento.



