Artesanías Mexicanas, Made in China

 

Por Lucía Aragón
Ya estamos en Septiembre, mes de la Patria, los mexicanos volteamos a ver todo lo que nos recuerda nuestro nacionalismo: el pozole, las tostadas, el rebozo, los sarapes, la música folklórica incluida la de mariachi, etc. Pero, siempre hay uno, hace años que inclusive hasta las banderas mexicanas hechas en México (valga la redundancia) las han substituido otras hechas en China. ¡Hasta imágenes de la Virgen de Guadalupe!

Es por ello que ante la avalancha de productos fabricados en China, en diciembre del 2007; empresarios y miles de trabajadores de la Industria del calzado realizaron una marcha en León, Guanajuato, en protesta por la invasión de productos que para ellos representan una competencia desleal, con precios mucho más bajos que los que se ofrecen en el país. Esta marcha marca un hito en la historia reciente de nuestro país, desde el punto de vista económico.

Nuestras artesanías tan valoradas en el extranjero y fuente de divisas frescas no han tenido mejor suerte desgraciadamente, esta industria sin chimeneas también sufre los embates de productos chinos que no se comparan mínimamente con la calidad de las nuestras. La Ciudadela, sitio emblemático por su historia y donde desde hace 44 años se encuentra el Mercado de Artesanías, conocido tanto por turistas nacionales como extranjeros, así como por los capitalinos. Visita obligada para quien realmente desee conocer la Ciudad de México.

Las artesanías son una fuente de divisas que ocupa el segundo lugar en el caso del turista nacional y en el caso del extranjero ocupa el cuarto, de acuerdo con la Confederación Nacional Turística (CNT), cuyo presidente es Miguel Torruco Marqués.

Las imitaciones de guitarras de Paracho y de otros artículos de madera de Michoacán, de sarapes y rebozos de Saltillo, cestería, cerámica hasta de talavera, vestidos bordados, guayaberas, hoja de lata, joyería de plata y piedras como la malaquita, que se venden en los distintos sitios turísticos del país, con lo cuál nuestros artesanos han visto reducirse sus ingresos entre un 70 y 80 por ciento, según el Sr. Antonio Menéndez, artesano y comerciante de malaquita y quien fuera durante muchos años líder de los comerciantes de la Ciudadela.

El mercado que cuenta con 355 locales, entre talleres y comercios que en la mayoría de los casos son negocios familiares, pues muchos de ellos han tenido que despedir a sus empleados. El detrimento de la actividad artesanal es producto de varios factores; el elevado incremento de las materias primas y la falta de apoyo para la comercialización, la crisis es mayor si aunamos la invasión de la artesanía china, “pues la gente da prioridad a lo barato y no a la calidad”, agregó el Sr. Menéndez, en entrevista exclusiva para La Gran Época. “Esta afecta en cascada a poco más de 20,000 personas; dueños de locales y familias hasta 3 generaciones después de 40 años, proveedores de provincia, empleados y familias, clientes de mayoreo, prestadores de servicios”, agrega.

Las artesanías piratas chinas manejan diseños similares pero con materiales de baja calidad, como el plástico en el caso de imitar piedras, como la malaquita, un carbonato hidratado natural de cobre, una piedra muy hermosa de color verde, que puede cortarse y pulirse para producir joyería de todos tipos. Copias burdas de plástico en serie pero más baratas que una original elaborada a mano y además de piedras naturales.

Pero frente a esto que han hecho las autoridades federales y locales, y/o el FONART (Fondo Nacional para las Artesanías), “nada” dice el Sr. Menéndez. “Aunque, Miguel Torruco, hijo de la actriz Ma. Elena Márquez y presidente de la CNT, propone la creación de una norma “Manos mágicas de México”, una certificación oficial de los comercios donde se expenda artesanías mexicanas”. Algo muy similar a lo que se aplica en China en las tiendas Mao, curiosamente.

Nosotros como consumidores tenemos una gran fuerza, que es la de poder elegir que comprar. ¿Por qué no nos fijamos en lo que compramos, y elegimos lo que el país produce? Ésa sería una manera de apoyar efectivamente a nuestros artesanos y comerciantes, y así festejar con alegría las fiestas patrias.

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