
El “Capitalismo Rojo” es un tigre de papel.
Por Lucía Aragón
Después de que los Estados Unidos entraron en recesión, una a una las primeras economías del mundo se han declarado en el mismo sentido. El gobierno chino se ha cuidado de no dar la voz de alarma.
La producción industrial se ha deteriorado, las exportaciones han caído por primera vez desde el 2001. La crisis llama a la puerta de China justo cuando celebra el 30 aniversario de las reformas iniciadas por Deng Xiaoping, el pequeño timonel lanzó este mensaje a los chinos: enriquecerse es glorioso.
Y muchos lo lograron, 42 empresarios chinos han amasado en unos años fortunas superiores a los mil millones de dólares y alrededor de 200 millones de chinos salieron de la pobreza pero hay más desigualdades. La sociedad igualitaria pregonada por el comunismo no es una realidad.
Sin embargo, se sabe que alrededor de 150 millones de personas emigraron del campo a la ciudad en busca de una vida mejor, atraídos por el desarrollo económico de las grandes urbes. Mucho del milagro económico de China se debe a esa mano de obra barata. Y ahora serán los primeros que sufrirán las consecuencias de la desaceleración de su crecimiento.
El PIB ha crecido desde 1978 en una media anual de 9.8%, en 2007 fue de 11.9% pero para el 2008 se prevé cerrar con un 9.7%, un retroceso que es muy probable que se acentúe para el 2009.
Si el estado chino quiere evitar una crisis social necesita crecer al menos un 8% al año. Pero ya de por sí la situación es complicada para los emigrantes desempleados pues no tienen permiso de residencia en las ciudades donde trabajan y por lo mismo no pueden acceder a las ayudas sociales. Son ciudadanos de segunda, un sistema de “registro familiar”, les niega muchos de los derechos que tienen los nacidos en las ciudades: educación pública, asistencia médica, vivienda propia, y legaliza la desigualdad social. Permite los abusos laborales y provoca el abandono de millones de niños en comunidades campesinas.
Sólo en 2008, se asegura que han cerrado cerca de 700,000 empresas medianas. Un estudio de la Academia china de Ciencias Sociales reveló que el índice de desempleo urbano se acerca al 10%, el doble de lo que reportan las estadísticas oficiales.
Lo cuál fue muy evidente al ver grabada por las cámaras imágenes de una inusual manifestación en plena calle. Un trabajador se quejaba frente a su fábrica de no haber comido en días. Su empresa situada en Dongguan en la provincia de Cantón “la fábrica de juguetes del mundo” hace meses que no les paga.
Incluso los policías, en un comportamiento completamente raro, les daban la razón pero les recordaban que no está permitido por ley manifestarse.
A esto le agregamos que un movimiento cívico está surgiendo, se conoce con el nombre de weiquan, carácter que significa “derechos” así como “poder”, entre las victimas del sistema desde los padres de los bebés intoxicados con la leche adulterada con melamina y los de los niños muertos en las escuelas colapsadas por el terremoto de Sichuan.
La crisis mundial está desvaneciendo el milagro económico del partido comunista chino, tomando con reservas eso de “milagro económico”.

