Por Roberto Serrano
Los derechos humanos ya son por todos «conocidos» y «no pueden interferir en la crisis económica mundial, el cambio climát
ico y las cuestiones de seguridad», “Estamos en el mismo barco y por suerte estamos remando en la misma dirección”, estas son palabras de la secretaria de estado estadounidense con un mensaje moderado y reservado acerca de los derechos humanos en China.
En sus reuniones de ayer con el presidente chino, Hu Jintao, y el primer ministro, Wen Jiabao, la responsable de la diplomacia estadounidense pasó de puntillas por los derechos humanos para asegurarse el apoyo económico. No en vano, el «dragón rojo» financia a la Casa Blanca al acumular las mayores reservas mundiales de divisas extranjeras (1,5 billones de euros), la mayoría en bonos del Tesoro emitidos por la Reserva Federal desde el mes de septiembre en donde China desplazó a Japón como el primer acreedor de Estados Unidos y, en diciembre, tenía en su poder 696.200 millones de dólares en bonos del Tesoro, con lo que financia ampliamente la deuda norteamericana.
En ese mismo fin de semana asistió a un acto religioso en una iglesia “autorizada” por el Partido comunista y “chatear” con ecologistas tolerados por el propio gobierno.
Activistas chinos defensores de los derechos humanos dijeron este sábado que la policía los ha intimidado para que no protesten durante la visita a Pekín de la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton.
“Yo estoy ahora mismo bajo arresto domiciliario porque Hillary Clinton ha venido”, dijo a la AFP Zeng Jinyan, disidente y esposa de Hu Jia, premio Sajarov 2008 del Parlamento europeo y que purga una pena de tres años y medio de cárcel por tentativa de subversión.
La organización Chinese Human Rights Defenders dijo haber registrado varios casos de disidentes vigilados, interrogados y seguidos en los últimos días por la policía, para reducirlos al silencio durante la visita de Clinton, que comenzó el viernes y termina el domingo.
El pragmatismo de Clinton ha enojado a los grupos defensores de los derechos humanos, que han denunciado la detención o arresto domiciliario de una docena de disidentes durante su paso por Pekín.
Por su parte los dos gobiernos abogaron además por estrechar su cooperación en materia de seguridad. Con demasiados frentes abiertos en Afganistán e Irak, la Casa Blanca necesita la mediación china en el estancado proceso de desarme nuclear de Corea del Norte y su influencia en Irán, Pakistán, Sudán y Birmania.
Además de lograr su apoyo económico, la nueva Administración Obama quiere implicar a China en una alianza estratégica de cara a la cumbre sobre el cambio climático que tendrá lugar en diciembre en Copenhague, donde se revisará el Protocolo de Kioto.

