Posteado por: deorienteaoccidente | 11 Marzo 2009

China aplica toda la fuerza sobre el Tibet a 50 años de su invasión

Por Roberto Serrano
Vuelve la tensión al territorio tibetano al cumplirse medio siglo de la huida del Dalai Lama. El 10 de marzo de 1959, y cuando era sólo unchina_tibet_taiwan_lg niño, la máxima figura política y religiosa del budismo atravesó con su séquito las montañas del Himalaya y se exilió en India para escapar de la represión china.

Cincuenta años después China está montando un escenario de demostración de fuerza que buscaría evitar que se repitan las protestas a veces violentas del año pasado contra el régimen chino. El martes es el 50° aniversario de la revuelta del 10 de marzo de 1959.

Camiones blindados transportando soldados y autobuses turísticos llenos de policías transitaban por los sinuosos caminos montañosos. El servicio de internet está muerto en algunos lugares. Los campos militares que se encuentran entre comunidades tibetanas fueron fortalecidos con sacos de arena.

En Daofu, un poblado de la provincia de Sichuan donde están tallados mantras budistas en paredes de montañas de 4.300 metros, los monasterios están cerrados a los visitantes y sus monjes leen oraciones en su interior, dijeron funcionarios locales. La policía patrulla las calles en vehículos oficiales.

“Ha habido miles de policías y soldados aquí desde las revueltas de Lhasa del año pasado. Ha afectado muestras vidas”, dijo un residente, quien rechazó dar su nombre por temor a represalias de las autoridades locales. “La comida es más cara y es más difícil comprarla porque los soldados están comiendo mucho”, agregó.

En la provincia sureña de Sichuan, las prefecturas tibetanas de Aba y Ganzi han vuelto a ser selladas a cal y canto y no se permite la visita de turistas ni periodistas extranjeros, por su parte decenas de monjes budistas han desafiado estas restricciones marchando desde el monasterio de Gomang, en Aba, reclamando «derechos humanos» y gritando consignas como «larga vida al Dalai Lama». En esta zona, una monja también ha sido detenida por repartir folletos pidiendo «libertad religiosa» y la «liberación de los presos políticos».

Al menos tres personas se han quemado a lo bonzo para protestar por la situación en Tíbet, dos en un coche en una céntrica calle de Pekín y un monje en el área de Aba. Además, los grupos más radicales preparan manifestaciones multitudinarias desde el exilio en la ciudad india de Dharamsala, donde vive el Dalai. Aunque éste ha hecho un llamamiento a la calma para que no vuelva a estallar la violencia, los jóvenes tibetanos apuestan cada vez por más por radicalizar su postura tras el fracaso de las últimas negociaciones con Pekín.

Amnistía Internacional dijo el viernes que la región ha sido objeto de “un año de crecientes violaciones de derechos humanos”.

El presidente de China, Hu Jintao, comento a través de la televisión estatal que el Tíbet estaba básicamente estable y pidió a políticos tibetanos en Beijing desarrollar la región para poner fin al separatismo.


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