Posteado por: deorienteaoccidente | 28 Marzo 2009

Se confirman 142 muertes, entre ellos 20 niños y varios centenares de afectados por el “jarabe” chino

Por Roberto Serrano

La fiscalía de Panamá ha solicitado la extradición de la española Ascensión Criado Martín, de 58 años, administradora y rasferaccionista de Rasfer Internacional, SA, con sede en Barcelona, la empresa española que compró en China 9.000 kilos de glicerina para elaborar un jarabe expectorante, que se distribuyó gratis en 100.000 frascos por las zonas más deprimidas de Panamá. La glicerina vendida a la Seguridad Social panameña, es la que ha destrozado el riñón de Leocadio y diezmado a centenares de familias pobres, contenía dietilenglicol, un alcohol utilizado como refrigerante y líquido para frenos.

Leocadio sufrió los mismos síntomas que las otras víctimas: alteraciones del sistema nervioso, náuseas, vómitos, fallos renales agudos, lesiones hepáticas y pancreáticas, edema pulmonar e insuficiencia renal. “Nadie sabe cuánta gente ha muerto. Nosotros creemos que hay miles de casos”, asegura Gabriel Pascual, de 37 años, presidente del Comité de Víctimas. Pascual ha perdido a su abuela, de 90 años, y a su padre, de 70, fallecido hace varias semanas. “Es el último muerto de esta tragedia”, dice.

Por su parte la responsable de Rasfer Internacional afirmó que su empresa no analizó el producto recibido desde China porque lo debe hacer el fabricante del medicamento y el de la materia prima. Y añadió que la comprobación del certificado de análisis facilitado por el distribuidor chino fue “únicamente documental”.

Criado señaló que los bidones con glicerina estuvieron en el puerto de Barcelona, no en las dependencias de Rasfer, y que no pidieron muestras originales del producto. “No debíamos ni podíamos reanalizar el producto”, declaró al juez.

A su vez la empresa panameña Medicom que distribuyo el producto, lo analizo para determinar la calidad y pureza de la glicerina, pero no comprobó si contenía sustancias tóxicas. Tras ser aprobado fue distribuido por todo el país, dejando como resultado 142 muertes y varios centenares afectados. Medicom ha cerrado, y su representante, Ángel de la Cruz, está en prisión. Los familiares de las víctimas aguardan una justicia que no llega.

La cifra de víctimas mortales por la intoxicación podría elevarse a miles, según las autoridades, ya que unas 15.000 personas recibieron recetas de la Caja de Seguro Social panameña y en el interior del país no se ha hecho un recuento de víctimas detallado, como ha sucedido en la capital del país.

La ruta del “jarabe asesino”, como ahora le dicen se inició en la población china de Hengxiang, en el delta del Yangtsé, donde se encuentra la sede de la compañía Taixing Glycerin Factory. De allí partieron los 46 barriles de glicerina comprados por el intermediario chino CNS Fortune Way, con sede en Pekín. Fueron embarcados en un puerto próximo a Shanghai y viajaron hasta el puerto de Barcelona. Rasfer Internacional los recibió y reenvió al puerto panameño de Colón. La empresa panameña Medicom lo entregó a la Caja de Seguro Social de Panamá, que analizó el producto para determinar la calidad y pureza de la glicerina, pero no comprobó si contenía sustancias tóxicas. Tras ser elaborado el jarabe, fue distribuido por todo el país. La marea de fallecimientos y denuncias provocó un nuevo análisis en el que apareció el dietilenglicol.

Otros productos chinos contaminados han sido retirados del mercado de ese país centroamericano, como la pasta de dientes Mr. Cool, de la cual las autoridades panameñas decomisaron en 2007 más de 90 mil tubos.

En 2006 más de 50 personas murieron en Panamá por la misma causa: un jarabe para la tos contaminado con dietilenglicol. En todos los casos las sustancias contaminadas provenían de China.

Medidas duras pero ineficaces

El final de esta tragedia fue la ejecución por condena del director de la Administración Estatal de Alimentos y Medicamentos de China, Zheng Xiaoyu, en julio de 2007. El Tribunal Popular Supremo de China le ejecutó por corrupción y dejadez de funciones, aunque la ejecución del funcionario deja muchas dudas internas de la regulación, manejo, la supervisión de sustancias en los productos de consumo humano y control por parte del gobierno comunista chino.


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