Por Lucía aragón
En México
aún se recuerda la Gran Marcha del silencio durante el movimiento estudiantil del 68, se describe como impresionante la gran columna de personas, algunos con las bocas tapadas, que no emitieron una sola consigna. El silencio tiene una efectividad mayor, más que mil palabras.
Esto viene a propósito, porque hace diez años, el 25 de abril de 1999 en China Falun Gong logró atraer la atención de todo el mundo. Alrededor de 10,000 practicantes de esta disciplina se presentaron ante el gobierno central en Pekín, esto es en Zhongnanhai, hogar de la cúpula del Partido comunista.
Pedían a los funcionarios involucrados liberaran a 40 practicantes que habían sido sometidos por la policía y detenidos arbitrariamente, pidiendo al mismo tiempo, su derecho a practicar sus creencias en paz.
Los practicantes de Falun Gong actuaron de acuerdo a su derecho constitucional de reunión y apelación. La reunión fue pacífica, silenciosa y legítima, no obstruyeron el tráfico y en cuanto se fueron levantaron hasta la última basura, dejando el lugar
completamente limpio.
Lograron hablar con el entonces Primer ministro Zhu Rongli quien les prometió liberar a los detenidos. Sin embargo, Zhu dejó tiempo después, la situación en manos de la cabeza del Partido comunista Jiang Zemin, quien tergiversó el 25 de abril como el “día que Falun Gong sitió al gobierno”.
Falun Gong, por el contrario, es una práctica completamente pacífica, sin fines de lucro y mucho menos políticos. Es un Qigong avanzado que mejora la salud y el bienestar de quienes lo practican además de elevar su carácter moral siguiendo los principios de: Verdad, Benevolencia, Tolerancia. Fue presentado al público en 1992 por el Sr. Li Hongzhi, su práctica creció muy rápidamente y al principio fue muy bien recibido por muchos funcionarios del Partido comunista en China.
Pero un pequeño círculo de funcionarios no veía con buenos ojos el crecimiento tan espectacular de la práctica, falsas acusaciones en contra de Falun Gong empezaron a aparecer en los medios de comunicación del estado en 1996 y en ese mismo año se prohibió la publicación de sus libros. En 1998, el régimen chino estimaba había alrededor de 70 millones de practicantes.
El Departame
nto de Seguridad Pública continuó hostigando al grupo en los sitios de práctica de los ejercicios, en sus casas y confiscando sus propiedades. Los practicantes de Falun Gong informaron estos abusos a las autoridades 18 veces entre 1998 y 1999 de acuerdo a la ley y apelando de manera no violenta.
Finalmente en julio de 1999, Jiang Zemin, entonces Presidente de China declaró la práctica ilegal y comenzó la persecución violenta para erradicar Falun Gong. Sus practicantes son encarcelados sin orden legal, sometidos a torturas, muerte y venta de sus órganos para trasplantes. En el 2006, Manfred Nowak el Relator Especial para la Tortura de Naciones Unidas reportó que el 66% de las victimas de tortura en años previos eran practicantes de Falun Gong.
Diez años han transcurrido ya, sin embargo el 25 de abril quedará en la memoria así como la Marcha del silencio en la Ciudad de México que abrió las puertas a la democracia en nuestro país. La respuesta silenciosa en contra de la brutalidad de un régimen, a favor de la libertad y la justicia.

