Nos complace presentar esta serie de artículos sobre derechos humanos del Dr. David Matas, él es abogado de derechos humanos internacionales. Fue nominado al Premio Nobel de la Paz 2010 por su investigación sobre el asesinato en China de Practicantes de Falun Gong por sus órganos.

David Matas

Introducción

¿Cómo promover el respeto a los derechos humanos en países que los violan? La naturaleza misma de los regímenes que los violentan flagrantemente significa que los mecanismos internos no funcionan. No es realista esperar una reforma legislativa, acceso a los tribunales, judicatura independiente, información de los medios, militancia interna de derechos humanos, o un cambio de gobierno mediante elecciones libres.

Nos quedamos con recursos externos: Informes sobre derechos humanos, compromiso bilateral y multilateral, sanciones, recursos civiles y penales extranjeros o internacionales, la protección a refugiados. Para hacer respetar el trabajo de derechos humanos, tenemos que invocar todos los mecanismos, todos los estándares disponibles. Que es más fácil decir que hacer.

David Matas (Alex Li/TET)

En particular, el vínculo entre la protección a los refugiados y el respeto a los derechos humanos, aunque fuerte en la ley es débil de hecho. La noción de los derechos humanos se basa en la definición de refugiado. Un refugiado es una persona con un temor bien fundado de persecución. La persecución es una grave violación a los derechos humanos. La preocupación por violaciones de derechos humanos en un país debería traducirse en la protección a los refugiados de los nacionales de ese país.

Sin embargo, muchas veces no ocurre. Una razón es la separación entre los brazos del gobierno en materia de derechos humanos y los refugiados. La promoción internacional de derechos humanos suele ser el dominio de los departamentos de relaciones exteriores. La protección a refugiados recae entre los departamentos de inmigración y seguridad pública.

Si bien existe una lógica administrativa en esta separación burocrática, que hace que la divergencia entre la promoción al respeto de los derechos humanos y la protección a los refugiados sea muy fácil. Sin embargo, los conceptos no se pueden separar. Si queremos promover los derechos humanos, tenemos que proteger a los refugiados.

Es evidentemente cierto para el demandante individual. Si una persona tiene un temor bien fundado de persecución, y sin embargo la regresan a su país del que huyó, entonces hay un riesgo real de que violarán sus derechos humanos. Proteger a la persona evita el dolor de violentar sus derechos humanos.

Sin embargo, hay más relacionado. Hay una relación global, total. La protección a los refugiados impulsará el respeto de los derechos humanos en el país del que huyó. No protegerlos aumenta el nivel general de violaciones de derechos humanos en el país del que huyeron, no sólo contra el solicitante de asilo que regresa, sino en general.

El Holocausto

El 12 de marzo de 1938, la Alemania nazi se anexó Austria. Esta unión planteó un aumento drástico inmediato de refugiados judíos, añadió los refugiados austriacos al ya elevado número de refugiados judíos alemanes. En julio de 1938, el gobierno de los Estados Unidos convocó a una reunión en Evian, Francia, de los gobiernos de treinta y dos países para abordar las cuestiones de protección de los refugiados judíos y su reasentamiento. La reunión fue un fracaso. Ningún país estaba dispuesto a ofrecer lugar a los refugiados judíos.

Hitler dijo en 1922 que los judíos “no pueden protegerse ni nadie los defiende”. Un diario alemán después de la conferencia de Evian, sacó un artículo con el título “Nadie los quiere”, escribió que el desarrollo de la Conferencia de Evian fue muy embarazoso para los marxistas, porque como ellos mismos reconocieron: “Esto lleva a una legalización internacional de la política antisemita alemana”. Annette Shaw escribió que la Conferencia de Evian dio a Hitler “luz verde para creer que podría hacer lo que quisiera con el pueblo judío puesto que nadie los quería, lo que provocó el genocidio.”

El 9 de noviembre de 1938, Kristallnacht, la noche de los cristales rotos, provocó una nueva ola de refugiados. Después, el gobierno alemán aumentó su presión para expulsar judíos. El gobierno nazi quería explotar la falta de voluntad de otras naciones para admitir una gran cantidad de refugiados judíos y justificar las políticas y objetivos anti-judíos del régimen nazi.

El buque de vapor St. Louis zarpó en mayo de 1939 con equipo y bandera alemanes de un puerto alemán, Hamburgo, con 938 judíos refugiados a Cuba. En mayo de 1939, Alemania era un estado totalitario nazi. El barco se fue porque los nazis querían que saliera. De hecho, a algunos de sus pasajeros los habían expulsado por orden de Alemania y tenían que salir en un plazo fijo.

Niños sobrevivientes del campo de concentración de Buchenwald (Wikipedia)

El gobierno de Cuba había emitido certificados de desembarco y visados de tránsito. Los refugiados planeaban permanecer en Cuba temporalmente mientras solicitaban visas para EE.UU.

El gobierno de Cuba revocó los certificados de desembarco sin informar a los pasajeros antes de zarpar el barco y cuando llegaron, se negaron a permitirles que tocaran tierra. El ministro de propaganda alemán, Joseph Goebbels, fue activo en fomentar la oposición cubana a los refugiados.

Ni EE.UU. ni Canadá se llevarían a los pasajeros. El barco se vio obligado a regresar a Europa. Más tarde, 254 de sus pasajeros murieron en el Holocausto. El viaje del St. Louis fue una gran noticia. Los medios de comunicación enviaron la historia a todo el mundo. El fracaso de los pasajeros en obtener protección es un vívido recordatorio y repetición del fracaso de la Conferencia de Evian.

El St. Louis era como llevarse Evian a casa. Lo que los diplomáticos y gobiernos aprendieron de Evian, el público lo aprendió del viaje del St. Louis. Este viaje puso caras y nombres e historias individuales al fracaso de Evian.

Los nazis comprendieron que no había voluntad de proteger a los refugiados. Esta lección sirvió a su agenda antisemita mundial. Los nazis no tenían nada que ver con la convocatoria de la conferencia de Evian pero eran copartícipes tácitos en el viaje del St. Louis. En el tiempo que el St. Louis zarpó, sabían que no había voluntad de proteger a los refugiados judíos y que podrían salir beneficiados de la exhibición pública de esta falta de voluntad.

El Holocausto fue difícil de anticipar. Aún hoy, en retrospectiva, nos hace mover la cabeza con asombro cuando nos enteramos de lo que ocurrió. De todos modos, por mayo de 1939 y el viaje del St. Louis, la brutalidad del régimen nazi hacia los judíos salta a la vista. Era obvio que los judíos necesitaban protección, aunque los gobiernos en ese momento no sabían cuán necesaria era esa protección.

Los nazis aprendieron del Evian/St.Louis que la objeción mundial a sus violaciones a los derechos humanos era a lo mucho aire caliente, que cuando se trataba de hacer algo real, no pasaba nada. El fracaso de la conferencia de Evian y el viaje del St. Louis dijo a los nazis que podían victimizar a los judíos con impunidad. No habría, sin duda, objeciones pro forma para el consumo público.

Estas fallas, les dijeron a los nazis más que eso. La Segunda Guerra Mundial, después de todo, no fue una guerra clásica donde los estados se peleaban por las fronteras o capitales. Fue una guerra como ninguna otra. Los nazis trataron de dominar el mundo para matar judíos en todas partes, invadieron países para matar a sus judíos. Lucy Davidowicz en su libro La Guerra contra los judíos 1933-1945 escribe que, en las mentes de los líderes alemanes nazis, la Segunda Guerra Mundial fue una cubierta de su asesinato planeado de judíos.

Para el Holocausto, la cooperación de las poblaciones locales era esencial. Los nazis necesitaban de los pobladores locales para que les dijeran quiénes eran y dónde estaban los judíos. Debido a la magnitud de la tarea de masacrar a todos los judíos, los nazis necesitaban ayuda local; para acorralar, contener o como dedos adicionales para jalar del gatillo.

El fracaso de Evian, dijo a los nazis que la cooperación local estaría ahí. Los gobiernos que en Evian se negaron a comprometerse a proteger a los refugiados judíos, estaban reaccionando al antisemitismo de sus poblaciones de origen. El mensaje que los nazis alemanes recibieron fue que habría un montón de manos dispuestas en todo el mundo a ayudarles a construir la maquinaria de la muerte para los judíos.

Cuando una persona deja de venir a ayudar a alguien en una situación desesperada, a pesar de tener la capacidad para hacerlo, la persona se convierte en cómplice de la persecución. Si la poblaciones de extranjeros no estaban dispuestas a proteger a los refugiados judíos cuando eran libres de hacerlo, cuando la información no estaba limitada por el control de la propaganda, si los extranjeros estaban dispuestos a convertirse en cómplices de la persecución a los judíos, cuando podían hacerlo de otra manera, la probabilidad de su complicidad en la persecución, una vez tomado el control de sus países parecía enorme.

Centenares de cuerpos de prisioneros muertos en el campo de concentración de Nordhausen (Wikipedia)

Entonces, el fracaso de Evian fue un precursor, tanto del Holocausto como de la Segunda Guerra Mundial. Evian era una luz verde para la invasión alemana a sus vecinos, porque Evian les dijo a los nazis que su objetivo de invadir países extranjeros para matar a sus judíos con ayuda local podía llevarse a cabo.

Algunos de los pasajeros del St. Louis que regresaron de Cuba y Norte América encontraron refugio en países europeos que no estaban bajo el control nazi. Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Francia se llevaron a algunos (pero no fue suficiente, incluso en combinación, para ayudar a todos). Fue así porque Estados Unidos no estaba dispuesto a llevarse a ninguno.

La renuencia de EE.UU. a proteger a los pasajeros del St. Louis fue a la vez precursor y señal de la renuencia estadounidense a participar en la Segunda Guerra Mundial. La guerra contra los judíos, el viaje del St. Louis les dijo a los alemanes, era una guerra que los estadounidenses no estaban dispuestos a luchar. El mensaje de que los americanos eran más reacios que los europeos a ayudar a las víctimas judías, envalentonó a los nazis. Al igual que el fracaso de la Conferencia de Evian, hizo más probable la Segunda Guerra Mundial. Otra luz verde para el Holocausto y la Segunda Guerra.

La falta de protección a los refugiados no terminó con Evian y el viaje del St. Louis. Continuó a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, a través del Holocausto, después de que los gobiernos sabían que estaba ocurriendo. A medida que la guerra avanzaba y disminuían el número de estados que no estaban bajo el control del régimen nazi, el espacio para los refugiados disminuyó. Sin embargo, los países de izquierda que podrían acoger a los refugiados judíos no lo hicieron.

Después de comenzar el Holocausto, la cantidad de judíos que pudo escapar fue muy pequeña. En ese momento, incluso si se hubiera dado refugio a cada judío que hubiera escapado, el número tampoco hubiera sido significativo. Sin embargo el mensaje era muy grande. La falta de protección contribuyó a la devastación del Holocausto, añadió, en millones, el número de muertos.

El Holocausto se inició con balas, itinerantes escuadrones de la muerte, los Einsatzgruppen, disparando a los judíos a nivel local, donde quiera que los encontraran, asesinaron 2 millones 200 mil judíos de esta forma. Los nazis finalmente llegaron a la conclusión que este proceso era demasiado lento, muy ineficiente. Había demasiados judíos por todas partes y esta técnica de masacre no era eficaz para matarlos en un plazo razonable de tiempo.

El liderazgo nazi decidió cambiar a campos de concentración y gases tóxicos. Reunir a los judíos y enviarlos por ferrocarril en vagones a los campos de exterminio. En los campos, serían conducidos a las duchas y asesinados en masa no como hacían los Einsatzgruppen, uno por uno.

Este plan permite matar a un ritmo más rápido. Pero fue más vulnerable a la interrupción de los aliados. Los aliados podían bombardear los campos y las líneas de ferrocarril, detener o dificultar gravemente toda la empresa. Para los nazis cambiar de los escuadrones de la muerte a los campos de exterminio, tenían que estar seguros que los aliados no lo harían.

El exceso de confianza de los nazis en su capacidad militar es parte de la historia. Pero no es toda la historia.

El fracaso de los aliados en proteger a los refugiados judíos, incluso cuando estaba ocurriendo el Holocausto, les dijo a los nazis que su plan de los campos de la muerte era seguro. Aunque el Holocausto, ya estaba pasando, no fue noticia de primera plana en todo el mundo, no había suficiente información disponible para los aliados saber que estaba ocurriendo y para los nazis saber que sabían los aliados.

Para los aliados ofrecer refugio a los judíos que huían no implicaba riesgo militar. Si los aliados no estaban preparados para proteger a los refugiados judíos sin riesgo para ellos, la probabilidad de bombardear los campos de la muerte y las líneas de tren hacia los campos, donde el riesgo militar de las misiones sería real, era pequeño.

Por lo tanto, uno de los pilares de Auschwitz fue la falta de protección a los refugiados judíos. La negativa de los aliados de ofrecer refugio a los judíos que huían, mientras los Einsatzgruppen seguían con su negocio mortal, dijo a los nazis que las cámaras de gases podrían construirse y usarse con tranquilidad.

La lección luego del Holocausto es clara. Para evitar violaciones masivas de los derechos humanos, tenemos que proteger a los refugiados. No hacerlo pone en peligro no sólo a los que se les niega refugio. Pone en riesgo a todo el grupo de donde proceden.

About these ads