Sueños…

Sylvia Arce-González

Erase una vez…una pequeña que nació en Santa Ana, El Salvador cerca de la Iglesia del Carmen y bautizada en la Catedral ante la presencia de Señora Santa Ana, venerada el 26 de Julio, con toda la pompa y fausto.

Santa Ana, ciudad situada al Oeste del país, y muy cerca de la frontera de Guatemala, Candelaria de la Frontera. Rodeada de fincas de café que le daban una frescura y un color muy vivo. Como todas las ciudades de esa época, tuvo su presidente Don Tomas Regalado González, el General Regalado, y también su Teatro y Casino. El teatro fue construido con un impuesto sobrecargado a la exportación del café, de tal manera que todos los artistas que trabajaron en su decoración eran italianos. La ciudad estaba llena de gente que amaba la cultura y de ahí la necesidad de un teatro. Cuando pasaron los años se volvió cine, con matinées de Roy Rogers, Walt Disney y otros. Hasta cerca de los años 70, que servidora y amiga, participó en la simiente de la restauración del Teatro.

Cuando fue la época de que la pequeña aprendiera a leer, escribir y las operaciones matemáticas, la enviaron al Kindergarten de la Señorita Chusita Serrano y sus dos colaboradoras Doña Tere y Gemely. Los debutantes al principio estábamos asustados ya que había una serie de fábulas alrededor de la correa que estaba detrás de la puerta, pero cuando el tiempo pasaba, nos dábamos cuenta de que estaba de adorno.  Al finalizar los estudios en el Kindergarten, continuaban los varones en el Liceo San Luis, de los hermanos maristas, en el Don Bosco, de la comunidad salesiana, o en el Liceo Santaneco de Don Manuel Farfán.

Las niñas iban al Colegio de la  Asunción, de las madres asuncionistas, congregación francesa, al Colegio María Auxiliadora, de las Hermanas Salesianas o al Liceo Santaneco.

La pequeña fue al Colegio de la Asunción, y tenia una tía y madrina, que continuamente le regalaba libros, ya que trabajaba en una librería en San Salvador, la librería Cultural Salvadoreña. Esto hizo que la pequeña a los 13 años había leído los libros de Emilio Salgari y Julio Verne, naciendo en ella la afición a los libros, la que todavía conserva, y sobre todo la ilusión de viajar.

Ya cuando sabia leer, la tía, le regalo un libro que se llamaba “Los viajes de Nils Holgerson”, era la historia de un chico que viajaba sobre un ganso.

Durante esta época íbamos continuamente a ver la llegada de los gansos canadienses a las fincas de Singuil. Y, entre leer el libro y los gansos, los sueños progresaron.

En el colegio las Madres Asuncionistas eran o francesas o españolas, algunas de origen belga, también, ellas eran verdaderas artistas de la iluminación, que vemos en los libros miniados. No tardaron en crecer más los sueños cuando siempre estaba preguntando como eran sus países de origen.

Cuando los años pasaron y terminó el colegio, los estudios superiores continuaron en España. Durante los años de residencia además de la oportunidad de viajar por toda España, había la oportunidad de viajes y trabajos en el extranjero, lo que expandía el horizonte, a través de la Cooperativa Universitaria

Ya en los 80s,  regresó a San Salvador, El Salvador, y se envolvió en todo cuanto trabajo cultural existía, desde la Iglesia de Candelaria, El Palacio Nacional, e l Teatro de Santa Ana, etc., pero desafortunadamente la guerra que azotaba al país, no daba mucho espacio. Sin embargo, fue la época en que más artistas de la plástica y galerías de arte surgieron.

En los 90s, la pequeña se desplazo a Canadá, y tuvo oportunidad de saber por qué los gansos iban en noviembre y diciembre a El Salvador. En la primera provincia que vivió, Saskatchewan, los cielos rosados y los trigos dorados con los gansos sobre las mieses, le hizo recordar una pintura que hizo en los 60 con el maestro Don Pedro Acosta García.  Entre Ottawa, Ontario, Montreal y Quebec, Pr Quebec, siempre les dirigió miradas de envidia de ver como se desplazaban de un país a otro con más rapidez de lo que la pequeña podía hacerlo.

Todo esto que Uds., tienen la oportunidad de leer, surgió de una conversación, en el autobús con una señora de 85 años, que se sentó a mi lado, y mientras el autobús avanzaba hacía pajaritas de papel, me regaló algunas, que son las que están en la foto, y me comentó que soñaba con cubrir la ciudad de pajaritas….

http://en.wikipedia.org/wiki/The_Wonderful_Adventures_of_Nils

http://digital.library.upenn.edu/women/lagerlof/nils/nils.html                           Fotos: Sylvia Arce-González

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