Promover el respeto a los derechos humanos protegiendo a los refugiados (2ª. Parte)

David Matas

Birmania y Sudán

A pesar de que la conexión entre la protección a refugiados y la lucha contra las violaciones a los derechos humanos parece bastante sencilla, no se hace lo que se debe. Déjenme abordar cinco ejemplos modernos: Birmania, Sudán, Irán, China y Sri Lanka.

En el caso de Birmania y Sudán, la comunidad internacional es vocinglera al condenar sus violaciones a los derechos humanos. Existe un consenso general de que Birmania y Sudán, son violadores graves. Sin embargo, si se tiene en cuenta la estrecha relación entre la lucha contra las violaciones de derechos humanos y la protección a refugiados, la comunidad internacional ha fallado a las víctimas en al menos dos formas.

Una, es la total ausencia de referencia a la necesidad de proteger a los refugiados en las numerosas declaraciones internacionales, que condenan las violaciones flagrantes de estos dos regímenes. En el caso de Birmania, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU nombró un relator, llamado Especial de la Sesión 7 y aprobó una serie de resoluciones inequívocas en su condena. Lo hizo la Asamblea General.

Tomemos por ejemplo la resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas que pasó en 2010 la condena a las violaciones de derechos humanos en Birmania. La resolución insta a dejar de producir refugiados pero no dice nada a otros países de protegerlos.

Protestas de monjes en Rangún (Wikipedia)

La resolución acoge con satisfacción el papel desempeñado por los países vecinos de Birmania y los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés), en apoyo a la misión de buenos oficios del Secretario General, pero no dice nada del papel desempeñado por los países vecinos y los miembros de la ASEAN en la protección a los refugiados birmanos. Ese papel sería, sin duda, difícil de darle la bienvenida sin reservas ya que el trato a los refugiados en los países vecinos es menos que ideal.

En Tailandia, los mantienen en campos de acceso restringido cerca de la frontera birmana. El comité de Tailandia para los Refugiados informó que en mayo de 2011, el ejército tailandés había dejado de distribuir alimento a los refugiados y trataron de obligarlos a volver a Birmania. El silencio de la ONU en este tipo de comportamiento, cuando se ocupa de violaciones a los derechos humanos en Birmania, dice mucho.

La promoción de los derechos humanos y la protección a los refugiados para la ONU y los gobiernos nacionales, viven en dos mundos diferentes. Tienen diferentes instrumentos, burocracias y mecanismos. Prácticamente las dos están relacionados; pero en el mundo gubernamental e intergubernamental, están muy distantes. Esta separación debilita a ambos, lo que socava tanto la protección a refugiados como a la promoción de derechos humanos.

En marzo de 2005, el Consejo de Seguridad remitió la situación de Darfur, Sudán, a la Corte Penal Internacional en el Hague. En marzo de 2009, la Corte publicó una orden de arresto contra el presidente sudanés Al Bashir. Ninguna de las muchas resoluciones del Consejo de Seguridad sobre Sudán pide a los estados miembros de la ONU ofrecer protección a los refugiados sudaneses.

No es que el tema de refugiados se ignore. Tomemos por ejemplo la Resolución del Consejo de Seguridad del  31 de agosto de 2006.

Una madre y su hijo, recién llegados al campo de desplazados de Abu Shouk en el norte de Darfur (Wikipedia)

En esta resolución se aborda el tema de  los refugiados desde una variedad de perspectivas. Hace un llamamiento al gobierno de Sudán para garantizar el acceso del personal de socorro y la asistencia humanitaria a los refugiados. Decide que el mandato de la Misión de la ONU en Sudán debería incluir facilitar el retorno voluntario de los refugiados, proteger a los que regresan, y establecer su presencia en 14 campos de refugiados en Chad y la República Centroafricana. La resolución de la ONU pidió al Secretario General que informe al Consejo de Seguridad de la salvaguarda de los civiles en los campos de Chad.

Sin embargo, a pesar de todas las muchas maneras en que se aborde la situación de los refugiados sudaneses, no hay ni siquiera un indicio de un llamado a los gobiernos para protegerlos. No hay ni siquiera una palabra de elogio para los que lo han hecho. La idea de que podría haber algún tipo de vínculo entre otros gobiernos que protegen a los refugiados sudaneses y el final de las violaciones de derechos humanos en Sudán está totalmente ausente.

Una segunda manera en que el sistema internacional falla al hacer la conexión entre la promoción de los derechos humanos y la protección a los refugiados, es el bajo número de reasentamientos de refugiados, incluso de ciudadanos de países con el peor historial en derechos humanos. Cada año la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)  identifica casos con necesidad de reasentamiento. Muchos son de birmanos y sudaneses. Sin embargo, año tras año, los objetivos de reasentamiento que fija la ONU se cumplen, en todo caso, con mucha dificultad.

En 2009, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados identificó a 30, 542 birmanos con necesidad de reasentamiento y colocó a 24,784. Se identificó a 5,758 con necesidad de reasentamiento, pero cerca del 20% no fueron colocados.

Hay una historia similar para Sudán. En 2009, la oficina del ACNUR identificó a 1,351 sudaneses refugiados con necesidad de reasentamiento y colocó a un número tan pequeño que la cifra no aparece en la lista de las diez primeras naciones de la ACNUR. En décimo lugar, en términos de colocaciones, está Etiopía con 876 refugiados. Los refugiados sudaneses deberían haber sido menos.

Lo que es sorprendente es que no sólo la tasa de fracaso en la colocación de los grupos de refugiados sea tan alta, sino que también los números absolutos sean tan bajos. El fracaso de la comunidad internacional en ofrecer reasentamiento a este pequeño número de refugiados ya identificados por la ONU, con esta necesidad,  dice mucho de que la comunidad internacional disocia los derechos humanos de la protección a los refugiados.

Por otra parte, ¿cuáles son los regímenes que en lugar de Birmania y Sudán esperan que fallen estos reasentamientos? El mensaje que transmiten socava los esfuerzos de la comunidad internacional para mejorar el respeto de los derechos humanos en estos países.

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