Promover el respeto a los derechos humanos protegiendo a los refugiados (3ª. Parte)

David Matas

Irán

Irán, como Sudán y Birmania, es objeto de denuncia en cuanto a Derechos Humanos Internacionales. La Asamblea General de la ONU ha pasado año tras año, una resolución condenando las violaciones de Derechos Humanos en Irán. El pasado mes de marzo de 2011, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas acordó el nombramiento de un Relator Especial para Irán, el novedoso mecanismo especial creado por el Consejo desde sus inicios en el año 2006.

Puerta de entrada de Ashraf (Wikipedia)

A pesar de eso, cuando se trata de la protección al refugiado y su reubicación, hay algo fuera de lugar, la negativa a proteger a los residentes del Campo Ashraf en Iraq, miembros de la Organización de los Muyahidín de Pueblo Iraní (OMPI) o los Muyahidín del Khalq (MDK). La OMPI fue catalogada como una entidad terrorista por la Unión Europea, Canadá, los Estados Unidos y Australia.

Es apropiado explicar un poco el nombre.  La palabra “Muyahidín” tiene diferentes connotaciones en árabe y persa. En árabe,  “Muyahidín” significa “combatientes de Dios”. En persa, se considera “luchadores por la libertad”.

El nombre, para los que estén familiarizados con la connotación árabe de la palabra “Muyahidín”, da la impresión de que el grupo es fundamentalista islámico. Sin embargo, es todo lo contrario, un movimiento laico. De hecho, esa es la principal objeción que los Mullah le ponen a la OMPI, que no son religiosos.

En la retórica exagerada de los Mullah, la organización Muyahidín es enemiga de Dios. Ser enemigo de Dios es un delito en el código penal iraní, que se castiga con la muerte. El régimen ha asesinado miles de adeptos de la organización Muyahidín debido a sus creencias laicas.

Es difícil de saber por qué Occidente cataloga a la Organización Muyahidín como una entidad terrorista. El listado manifiesta no haber identificado a la organización con ningún acto terrorista. El escritor Ali Safavi, en una serie de artículos publicados en el Huffington Post, especulaba sobre los posibles actos que los gobiernos pudieron haber, en secreto, atribuido a la Organización Muyahidín; y así demostrar que no eran actos terroristas, o que fueron actos perpetrados por alguna otra entidad.

Cuando el asunto llegó a los tribunales, como sucedió en el Reino Unido y la Unión Europea, los tribunales, después de estudiar a puerta cerrada los sucesos asentados en los archivos del  servicio de seguridad de los gobiernos que la tenían en la lista, declaró públicamente que no había nada. La Unión Europea, como resultado de estos procesos judiciales, eliminó a la OMPI como entidad terrorista.

La explicación más creíble es que la lista se hizo como una concesión al régimen de los Mullah en un intento de proseguir a futuro con las negociaciones sobre el expediente nuclear. La estrategia, si lo era, no fue eficaz. El desarrollo de armas nucleares iraníes continúa.

Aunque existen organizaciones Muyahidín en todas partes, su liderazgo se concentra en el Campo Ashraf en Iraq. El Campo tiene 3,400 habitantes, que están desarmados e individualmente renunciaron al uso de la fuerza.

Cuando las fuerzas multinacionales bajo el liderazgo estadounidense controlaban Irak, designaron a los habitantes del Campo como personas protegidas bajo la Convención de Ginebra para la Protección de los Civiles en Tiempos de Guerra.  Con el retiro de las tropas estadounidenses, la protección que brindaban se fue con ellos. Quedó un puesto de observación permanente de las Naciones Unidas  apostado en el Campo cuando los estadounidenses se fueron.

El actual régimen Iraquí es amigable con el gobierno de Irán. Muchos de sus miembros vivieron en Irán durante el mandato de Saddam Hussein.

Las fuerzas iraquíes ubicaron alrededor del Campo cientos de altavoces a todo volumen amenazando con asesinatos en masa las veinte-y-cuatro horas del día, una forma de tortura psicológica. Se niega el acceso de familiares, amigos, medios de comunicación, abogados y visitas de personalidades. Se bloquea el acceso de material para el mantenimiento del Campo (que en realidad, es un pueblo con estructuras permanentes). Se niega salir a los habitantes en búsqueda de tratamiento médico y al personal médico se le niega la entrada. El régimen iraquí amenazó a los habitantes del Campo con un traslado forzoso a una cárcel abandonada en el desierto, inhabitable, y lejana a cualquier otra comunidad.

Las fuerzas iraquíes han atacado el Campo violentamente en un par de ocasiones, en julio de 2009 y en Abril de 2011. En el primero, las fuerzas atacantes asesinaron a once inocentes e hirieron a quinientas personas. Los vídeos muestran que muchos fueron asesinados y heridos con vehículos iraquíes armados que alteraban el orden y atropellaban a los habitantes que huían. En el segundo, las fuerzas atacantes asesinaron a treinta y seis inocentes e hirieron a trescientas cincuenta personas.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados no ha reconocido a los habitantes del Campo como refugiados. Países de reasentamiento de refugiados no han ofrecido a los habitantes del Campo reubicación.

Cuán en serio toma el régimen iraní de los Mullah la oposición internacional a sus violaciones a los derechos humanos, cuando puede atacar y asesinar en el extranjero a través de sustitutos a los que ve como sus principales adversarios políticos y no hay un intento serio de ofrecer protección a las víctimas. Promover los derechos humanos en Irán, o en cualquier lugar, significa proteger a los refugiados de Irán.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s