Promover el respeto a los derechos humanos protegiendo a los refugiados (4a. Parte)

David Matas

China

David Matas, abogado canadiense especialista en derechos humanos (Alex Li/ The Epoch Times)

China es un actor demasiado importante en la escena internacional, para que haya alguna esperanza de una resolución que condene los crímenes en contra de los derechos humanos en el Consejo de Seguridad, en la Asamblea General o el Consejo de Derechos Humanos. En el Consejo de Seguridad, China tiene derecho a veto. En la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos tiene demasiado peso, y demasiados amigos para que haya una esperanza de condena.

China está sujeta a la Revisión Periódica Universal, los mecanismos temáticos del Consejo de los Derechos Humanos y del Comité de la ONU contra la Tortura, establecidos en virtud de la Convención contra la Tortura, ya que China la ratificó. Sin embargo, China esquiva la crítica que generan estos mecanismos, porque las opciones de condenar a China por los crímenes en contra de los derechos humanos son limitadas, la importancia de las opciones restantes es mayor. En ese contexto, la protección a los refugiados como forma de protesta por los derechos humanos ocupa un lugar preponderante.

Sin embargo, China genera tal población de refugiados, que a menudo se les niega la protección en los procedimientos de asilo por razones irracionales. Me refiero en particular a los practicantes de Falun Gong.

Falun Gong es un conjunto de ejercicios con un fundamento spiritual, comenzó en el año 1992 con las enseñanzas del Maestro Li Hong Zhi. Al principio, respaldado por el Partido Comunista Chino y el régimen por sus beneficios para la salud, su rápida difusión, su espiritualidad, e ideología no comunista generó con el tiempo envidia entre los dirigentes, y miedo entre los cuadros del Partido a perder su supremacía ideológica.

Prohibieron Falun Gong en el año 1999. Arrestaron a los practicantes y se les pidió renunciar a la práctica. Si no lo hacían, serían torturados. Si no renunciaban luego de ser torturados, desaparecían. Las desapariciones, en decenas de miles, eran para asesinarlos, extraerles sus órganos y venderlos a altos precios a pacientes de trasplante. Representan, según el Relator Especial de la ONU sobre Tortura, dos tercios de las víctimas torturadas en China. Miles de casos documentados de muertos a causa de esta tortura. Representando cerca de la mitad de los cientos de miles de detenidos bajo el arresto arbitrario de re-educación en campos de trabajos forzados.

Simplemente practicar Falun Gong, si se encuentra en China, lo pone en grave peligro. Protestar por los crímenes dentro de China es inútil. Hay quienes por sí mismos se han convertido en víctimas. El más notable es Gao Zhisheng, quien no es practicante de Falun Gong, sino más bien un abogado que protestó en contra de la persecución a Falun Gong. Por eso, lo expulsaron de la Barra de abogados, despidieron a su personal y cerraron su oficina. Lo golpearon muchas veces, torturado severamente, y desaparecido. Su familia huyó de China.  Hoy en día, su destino es incierto.

Teniendo en cuenta que es así, mientras un solicitante de asilo establezca credibilidad, que realmente sea practicante de Falun Gong, debería ser suficiente. En más de un país, a pesar de todo, válidas, reales, y legítimas solicitudes de protección de refugio de practicantes de Falun Gong se rechazan por el más endeble de los motivos. El típico rechazo sucede más o menos así: Falun Gong es una organización con una afiliación; el solicitante es común y no un líder de alto perfil; sólo los dirigentes están en riesgo.

Este razonamiento es irreal. Falun Gong no es una organización con afiliados Es un conjunto de ejercicios con fundamento espiritual. Es tan inadecuado referirse a alguien como un “afiliado” de Falun Gong así como referirse a alguien como “afiliado” al yoga o un “miembro” de thai-chi.

Existen, fuera de China, algunas asociaciones voluntarias de algunos practicantes de Falun Gong. Sin embargo, no existe obligación alguna de unirse a alguna de ellas para poder practicar los ejercicios. Y estas asociaciones no tienen equivalente dentro de China.

El Partido Comunista Chino lleva a cabo una campaña de erradicación en contra del grupo espiritual Falun Gong (NTD)

Algunos practicantes de Falun Gong son perseguidos más que otros. Pero la razón no tiene nada que ver con su lugar dentro de una inexistente jerarquía. Tiene más que ver con la tenacidad de sus creencias. Los que abandonaron la práctica por miedo se quedaron solos. Los que se niegan a renunciar a la práctica son torturados, arbitrariamente desaparecidos y asesinados.

Protestas individuales en contra de la persecución del régimen chino manifiestan cierto nivel de organización, en el sentido de que algunas personas pueden contarle a otros de la protesta. Aun así, debido a que no es una organización formal, nadie tiene títulos o funciones particulares. Los individuos asumen por sí mismos, caso por caso, hacer lo que quieran.

La única manera en que alguien pueda obtener un alto perfil es mediante la exposición en los medios de comunicación. El régimen de China censura cualquier noticia acerca de Falun Gong y bloquea cualquier noticia de fuera. Es imposible para un practicante de Falun Gong obtener un perfil como practicante en China

Aún más, a la luz de la prohibición y la severa represión a Falun Gong, incluso los que son más activos en protestar por la brutalidad del régimen, hacen todo lo posible por mantener un perfil bajo. Cualquier otra cosa podría ponerlos en grave peligro.

El régimen de China sabe quién es un practicante a través del monitoreo de correos electrónicos y conversaciones telefónicas, espionaje, información y denuncias obtenidas mediante tortura. Estas técnicas no reconocen jerarquía. El régimen de China tiene una red extensa de vigilancia, espionaje e información tanto en China como en el extranjero cuya tarea principal es la de recolectar información de Falun Gong. Los practicantes reaccionan siendo lo más sigilosos posible, manteniendo la práctica y la protesta lejos de cuanta gente sea posible, incluso sus familiares inmediatos.

Es imposible decir que solamente algunos practicantes y no otros obtendrán la atención del régimen a través de su vigilancia, espías, informantes, y víctimas de tortura., así se puede llegar a detectar a cualquiera. Incluso si el practicante realiza los ejercicios en su casa y un informante lo ve por la ventana, el informante puede reportarlo a la policía que luego, si está haciendo bien su trabajo, vendrán a llevarse al practicante.

Una negativa fuera de lugar de refugio a un practicante de Falun Gong no sólo es una tragedia para el solicitante. Es una licencia para que China continúe infringiendo crímenes sobre los practicantes de Falun Gong.  Si países con protección a los refugiados solamente atienden las solicitudes de los practicantes “líderes, con un alto perfil en las organizaciones” de Falun Gong (una categoría vacía), entonces, China puede seguir persiguiéndolos con impunidad.

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