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Árabes israelíes y beduinos participan en una manifestación, el 11 de diciembre de 2011, frente a la Oficina del primer ministro en Jerusalén (Menahen Kahana/ AFP/ Getty Images)

El influyente diario israelí Haaretz, reveló el 16 de diciembre, la existencia de un “informe secreto sin precedentes”, de 27 páginas, redactado por diplomáticos europeos, que recomienda a la Unión Europea mirar más de cerca la situación de los ciudadanos árabes en Israel. De acuerdo con fuentes diplomáticas europeas, el documento fue enviado a las instituciones de Bruselas sin que se advirtiera al gobierno israelí. Haaretz habla de un documento “sin precedentes”. Porque se dedica exclusivamente a la situación interna de Israel. La reflexión se hubiera entregado hace más de un año por iniciativa británica.

Los diplomáticos de varias embajadas europeas, estimaron que la condición de la minoría árabe en Israel, debería ser considerada por la Unión Europea como una “cuestión central, no secundaria en el conflicto palestino-israelí”. Representantes de los estados miembros consideran que el “impase del proceso de paz y la ocupación (…) hacen más difícil que los árabes israelíes se sientan completamente cómodos con su identidad mientras el conflicto perdure con los palestinos”, y agregaron; “no creemos que el reconocimiento de Israel como estado judío deba afectar de una manera u otra, con la visión de igualdad de todos los ciudadanos. (…) es el interés de todos los israelíes mostrar que Israel no es sólo judío y democrático, sino también tolerante e incluyente”. Creen que la Unión Europea debe abordar las cuestiones de las relaciones entre árabes y judíos con el gobierno israelí, responsable de evitar el cisma entre la mayoría judía y la minoría árabe, con riesgo de poner en duda la estabilidad del país a largo plazo.

La versión original del documento contenía propuestas de acción que llevaría la Unión Europea, como la desaprobación oficial de las leyes consideradas como discriminatorias de apoyo a la Knesset, apoyar los proyectos que permitan la convivencia entre judíos y árabes, y estimular las inversiones de empresas europeas en las zonas de mayoría árabe. Estas conclusiones finalmente fueron retiradas por la reticencia de varios estados miembros.

Los árabes israelíes (ciudadanos israelíes de origen palestino, ya sean musulmanes, cristianos o drusos) representan alrededor del 20% de la población israelí. La igualdad de los ciudadanos, las leyes fundamentales de Israel la reconocen, pero muchos árabes israelíes se sienten tratados como “ciudadanos de segunda clase”, debido a la discriminación cotidiana y las dificultades de integración económica. Creen que considerar Israel como “estado judío”, los discrimina. Su situación, así como varias leyes consideradas discriminatorias, incluso racistas contra la población árabe israelí, fueron denunciadas por las principales ONG internacionales y locales.

Fuente: Haaretz

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