Haití, dos años después

Frédérique Privat, La Grande Époque

Lágrimas de una mujer en Haití, 12 de enero de 2011, un año después del terremoto que devastó al país (Hector Retamal/ AFP/ Getty Images)

Hace dos años, el 12 de enero de 2010, Haití pasó por un terremoto de magnitud 7, que la dejó herida y desgarrada. Más de millón y medio de personas perdieron sus hogares, escuelas, iglesias, e incluso se derrumbó el Palacio Presidencial, dejando entre los escombros 300,000 cuerpos sin vida.

Muchos países fueron a su lado, una enorme cadena de solidaridad se creó en todo el mundo para recoger donaciones, el maná necesario para la reconstrucción de un país ya maltratado, presa de la miseria y el hambre, el más pobre de América.

¿Qué ha pasado, dos años después? El país tiene que aprovechar la oportunidad de ser, por este fatal suceso, ¿el objeto de todas las miradas?

Muchas celebridades, han visitado tierra haitiana, con la esperanza, a través de los destellos crepitantes de los periodistas, de despertar al mundo a esta miseria tan cercana a nuestras vidas occidentales.

Desde entonces, se calcula que medio millón de haitianos siguen viviendo en las calles, a veces en escuálidos campamentos insalubres, donde la violencia de todos reúne todos los elementos que traen enfermedades y privaciones.

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) tratan, a veces con celo exagerado (recuerde los niños que “salieron” ilegalmente de Haití), de aliviar el dolor de todos los días.

Más de la mitad de los escombros, finalmente fueron desalojados, pero la reconstrucción a penas arranca, los documentos, aún atados, no dejan las gavetas. En cuanto a los miles de millones de dólares prometidos por los donantes, al parecer, según la ONU, ya se entregó la mitad, y se cancelaron mil millones de dólares de la deuda haitiana. Pero esta ayuda internacional, por el momento, muy poca ha llegado a las manos de los actores locales: pequeñas ONG presentes en el lugar, y al gobierno.

Así que todo queda por hacer, especialmente después de un tenso contexto político, las elecciones presidenciales celebradas entre violencia, seguido por un largo periodo de transición, todo coronado por una gran epidemia de cólera que mató a más de 6,000 personas.

Mientras tanto, se tiene que ir al norte de Puerto Príncipe para descubrir uno de los pocos edificios públicos construidos después del terremoto: un campo universitario ofrecido por el cercano Santo Domingo e inaugurado por el nuevo presidente de la república, Michel Martelly.

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