David Wu, Epoch Times

Lao Tsé apareció montando en un búfalo de agua. Ilustración de Zona Yeh (Epoch Times)

Lao Tsé (571-470 a.C.) nació hacia el 571 a.C., en Qu Ren Li, país de Chu (actual provincia de Henan). Se considera un santo en China y es conocido como gran filósofo y fundador de la Vía del Dao (Tao).

Su verdadero nombre era Li Er. Se dice que tenía los cabellos y las cejas blancas desde su nacimiento. Desde entonces, fue llamado Lao Tsé, que significa en chino “viejo sabio”. En su juventud fue muy diligente y hábil para aprender diferentes cosas.

Fue jefe de Conservación de la Biblioteca Nacional del Museo de Historia y Zhu Xia Shi (historiador imperial) durante el periodo de la primavera al otoño (770-481 a.C.) de la dinastía Zhou. Tenía un buen conocimiento del contexto histórico de las costumbres y los rituales, un amplio conocimiento de la naturaleza. Cuando estalló la guerra civil por el trono alrededor de 520 a.C., Lao Tsé fue despedido por su participación en el conflicto. Así empezó a ir a diferentes lugares, donde lo llevara el viento.

Lao Tsé creía que el Dao es el origen de todas las cosas. Enseñó a la gente que la ley del cielo y de la tierra no puede ser cambiada por los pensamientos y deseos del hombre. La vida, la muerte y todas las cosas deben seguir el curso natural.

Se dice que un oficial de vigilancia al cruce de una frontera, vio al este, levantarse un aura violeta anunciando la llegada de un santo. Más tarde, mirando al lejano este, la gente vio aparecer a Lao Tsé sentado en un búfalo de agua.

Al darse cuenta que Lao Tsé estaba a punto de dejar este mundo, el oficial le pidió que por favor escribiera sus principios de sabiduría. Dejó cinco mil caracteres. Este es el Tao Te Ching, “El libro del Camino y la Virtud”, también conocido como Dao De Jing, que es un clásico conocido por muchas personas.

Hizo hincapié en que la desgracia era el requisito previo de la buena suerte y que en la buena suerte figuraban factores de desgracia. En otras palabras, las cosas buenas y malas son intercambiables. Bajo ciertas condiciones, la buena suerte se puede convertir en desgracia y viceversa. Sus ideas políticas fundamentales eran gobernar en la no-acción. Es decir, que en el momento de gobernar un estado se debe seguir el curso natural de la naturaleza, y todos los logros se pueden obtener por medio de la no-acción.

Lao Tsé precisó que el desarrollo social de la civilización conduce a la búsqueda de la fama y el beneficio humano, así las personas pierden su naturaleza inocente. El abandono de la bondad, la justicia, la piedad filial y la lealtad son sinónimos del deterioro de la moral social. Si todo el mundo pudiera ser amable con los demás y los funcionarios del gobierno hicieran prueba de probidad y de integridad, la bondad, la justicia y la piedad filial y la lealtad, etc., podrían ser parte de la vida cotidiana. No sería necesario promoverlas.

Para permitir a las personas regresar a su naturaleza innata, Lao Tsé propagó el Dao en esa época aún caótica. Con sólo 5,000 caracteres, enseña a las personas el conocimiento del Dao, las relaciones existentes entre el Dao y la formación del universo, así como el origen de todas las cosas. Mencionó varias formas de cómo ser un ser humano, cómo encontrar finalmente su autenticidad y volver a su origen. Sus recomendaciones sobre otras cuestiones fueron específicamente para allanar el camino hacia ese objetivo final.