David Kilgour (con notas de David Matas)

Cinco mil años de civilización china han dado mucho al mundo. A nivel nacional, las políticas económicas puestas en marcha por Deng Xiaoping, a partir de 1978, sacó a cientos de millones de ciudadanos de la pobreza extrema. Mi respeto hacia el pueblo chino creció durante varias visitas al país, y tuve el honor de representar a algunos canadienses de origen chino en el Parlamento por casi 27 años.

Los canadienses deberían seguir respaldando plenamente a China, a pesar de las dificultades creadas por su modelo de gobierno. La democracia con características chinas está probablemente más cerca de lo que muchos piensan. ¿Cuántos “expertos” anticiparon la primavera árabe? No debemos olvidar en este compromiso, que los valores que representamos son de Canadá y universales, como la dignidad humana, el estado de derecho, la democracia multipartidista, la responsabilidad social corporativa y la necesidad de acceso de las personas de todo el mundo a buenos puestos de trabajo.

David Matas ha hablado de la persecución puesta en marcha desde mediados de 1999, contra la comunidad pacífica de Falun Gong en China. El saqueo de órganos es un nuevo crimen contra la humanidad y es contrario a los valores tradicionales de los chinos. Ahora, voy a tratar de mostrar cómo el sistema de valores de Mao Zedong, actualmente mantenido por el partido comunista, hizo posible que continúe esta barbarie.

Retrato de Mao Zedong en la Plaza de Tiananmen

Jun Chang y Jon Holliday finalizan su biografía, Mao, La Historia Desconocida, diciendo: “Hoy en día (2006), el retrato y el cadáver de Mao dominan todavía la Plaza Tiananmen en el corazón de la capital china. El régimen comunista actual se declara heredero de Mao y perpetua ferozmente el mito de Mao”. Muchos historiadores lo incluyen con Stalin y Hitler como los tres peores asesinos de masas del siglo XX. Chang-Holliday señalan: “En total, más de 70 millones de chinos murieron bajo el régimen de Mao en tiempos de paz.”

“El Gran Salto Adelante”

Lo peor de las agresiones de Mao en contra de sus conciudadanos se detalla en el libro de Yang Jisheng de 2008, Tombstone. En él se documenta la muerte por inanición de 25-40 millones de chinos desde 1959 hasta 1961. Richard McGregor señala en su reciente libro, El Partido: El mundo secreto de los gobernantes comunistas de China, que Tombstone confirma “lo que cualquier estudiante serio de asuntos internacionales fuera de China ya sabía: que los planes utópicos de Mao Zedong para acelerar el establecimiento del…”verdadero comunismo”…produjo la peor hambruna hecha por el hombre en la historia, un desastre de las dimensiones del holocausto”. Desilusionado con el partido por la masacre de la Plaza de Tiananmen, Yang, un periodista de Xinhua, la agencia de noticias del partido-Estado, usó el acceso otorgado a Xinhua para localizar y publicar la verdad de los archivos del partido-Estado y exponer las mentiras difundidas durante décadas. El partido prohibió mencionar Tombstone en todos los medios de comunicación.

Las prácticas de Mao continúan

Víctimas del escándalo de lácteos Sanlu en 2008 (Foto: Cortesía David Kilgour)

Las prácticas del “Gran Timonel” continúan. En 2003, por ejemplo, el partido trató de ocultar el impacto del mortal virus del SARS, que comenzó en el sur de China y se extendió a las principales ciudades. Sólo cuando un cirujano, Jiang Yanyong, envió a los medios extranjeros la cantidad real de habitantes de Pekín afectados por el SARS, hizo poner en marcha medidas de cuarentena.

Indiferencia similar al bien público se repitió en 2008, con el escándalo de la leche de vaca contaminada de Sanlu, que causó la enfermedad o muerte de unos 300,000 bebés chinos. Zhao Huibin, un lechero, reveló que los evaluadores de calidad de Sanlu aceptaron sobornos de los granjeros y distribuidores de leche para que se “hicieran de la vista gorda” con la leche adulterada con melanina. Arthur Kroeber, de la consultoría Dragonomics con sede en Pekín, indicó después que el desastre de Sanlu se arraigó en la participación permanente del partido en el control de precios, el manejo de la compañía y el flujo de información, “el control de los tres tan necesario para su dominio…más escándalos son, por lo tanto, inevitables.”

Tíbet y el Dalai Lama

Otro ejemplo de las tácticas del gobierno de Mao persiste en el Tíbet y el Dalai Lama. En el año 1959, Mao escribió sobre la sublevación, causada  en parte por la hambruna creada por el Gran Salto Adelante. Citando de nuevo a Mao, La Historia Desconocida: “Cuando se corrió la voz…de que Mao planeaba secuestrar…al joven Dalai Lama, miles de tibetanos pasaron por delante de su palacio gritando: “Chinos váyanse”. Mao telegrafió que debían dejar escapar al Dalai Lama porque temía que su muerte sirviera para enardecer a la opinión pública mundial…Una vez que el Dalai Lama había escapado, Mao le dijo a sus hombres: “Hagan todo lo posible por contener a los enemigos en Lhasa…así…podemos rodearlos y eliminarlos a los tres”. Se calcula que la mitad de los tibetanos adultos fueron encarcelados, donde fueron básicamente a trabajar hasta morir.

Hoy en día, el partido sigue acusando al Dalai Lama de fomentar la violencia en el Tíbet. De hecho, como líder espiritual de los tibetanos, ciudadano honorario de Canadá y respetado líder mundial, su santidad es la mejor oportunidad de Pekín de lograr una solución pacífica en la cuestión del Tíbet. La defensa de la autonomía tibetana bajo dominio chino, él rechaza la violencia, no favorece la separación y el año pasado entregó su liderazgo político de los tibetanos en el exilio.

Represión al disidente Gao Zhisheng

Gao Zhisheng (Epoch Times)

El partido-Estado sigue usando una fuerza abrumadora para reprimir las voces que defienden la dignidad de todos y el estado de derecho. Uno de ellos es Gao Zhisheng, abogado, dos veces nominado al Premio Nobel de la Paz. Una década atrás, fue nombrado uno de los diez mejores abogados de China. Sin embargo, desató la ira del partido cuando Gao defendió a practicantes de Falun Gong. Comenzó con la supresión de su permiso para ejercer la abogacía, un atentado contra su vida, agresión policiaca contra su familia, y la suspensión de cualquier ingreso económico. Se intensificó cuando Gao respondió con la tradición no violenta de Gandhi, con el inicio de una huelga de hambre por todo el país clamando por la dignidad de todos los ciudadanos. Uno de sus comunicados describió más de 50 días de tortura en la cárcel. En enero de 2009, su esposa y sus dos hijos escaparon de China, obtuvieron asilo en los EE.UU.

El día de Año Nuevo de 2012, la esposa de Gao le escribió una carta reconfortante: “…ya no estoy asustada por la policía…mientras estaba en China, fui intimidada con frecuencia por ellos… quedé paranoica”. También recordó: “¿Recuerdas lo que nuestro hijo decía? Tengo una cinta roja en mi corazón, y no importa dónde (papá) vaya, la cinta roja estará ligada a él…Incluso si fuera al fin del mundo, permaneceríamos unidos a ti…”

Liu Xiaobo

Liu Xiaobo, destacado intelectual y redactor de la Carta 08, el día de Navidad del 2009, fue condenado a once años de prisión por defender la democracia. En 2010, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en ausencia.

Los juicios en China son meros teatros. Los “jueces” que deciden, por lo general, ni siquiera escuchan el testimonio dado en los “tribunales”. El canadiense Clive Ansley, que ejerció la abogacía en Shanghai desde hace 13 años, explica el destino de Gao, Liu y otros tantos por la observación: “Hay un dicho…entre abogados y jueces chinos que verdaderamente creen en el estado de derecho… (que) ilustra la futilidad de tratar de “ayudar a China en la mejora de su sistema legal” formando jueces. Se trata de: “Los que escuchan el caso no toman la decisión; los que toman la decisión no escucharon el caso…nada de lo que ocurrió en la ‘corte’ tiene impacto en el ‘juicio’.”

Persecución Religiosa

Iglesia destruida en China (Foto: Cortesía David Kilgour)

Mao defendió “la muerte de Dios”. Las iglesias fueron prohibidas. Después de su muerte, las restricciones se liberalizaron. Hoy en día, el culto es legal en las iglesias controladas por la Administración Estatal de Asuntos Religiosos (SARA por sus siglas en inglés), tales como la Asociación Patriótica Católica China (CCPA, por sus siglas en inglés) y el Movimiento Patriótico Tri-Autónomo (TSPM, por sus siglas en inglés). Organizaciones similares al SARA existen en el budismo, el islam y taoísmo.

El partido insiste en que “la religión debe adaptarse a la sociedad socialista”. Se define que las “adaptaciones” son necesarias y por quién, por lo que las religiones tienen que “modificar” sus prácticas para adaptarse a los objetivos del partido (Chandler y Pan, 2001). En consecuencia, el CCPA rechaza la suprema autoridad del Papa, lleva a cabo falsas ordenaciones de obispos sin el mandato papal. La regulación del TSPM es tan estricta, que millones de protestantes han huido de “iglesias ilegales”, dónde son perseguidos.

También han reprimido a otras comunidades de fe. La región Uigur-Winjiang ha sido el escenario de disturbios, lesiones y muerte. La población musulmana considera a Xinjiang su patria. El Hui, por el contrario, formado por un grupo de musulmanes que, hasta hace poco, el partido le concedió más libertades que a otras minorías en lucha. Están más asimilados, y en ocasiones, han estado de parte de las autoridades en otros grupos minoritarios, especialmente los tibetanos. Sin embargo, Hui en Taoshan se enfrentó recientemente a las autoridades que destruyeron su renovada mezquita de dos siglos de antigüedad, diciendo que era una “estructura ilegal”.

La libertad de creer o no creer es esencial en cualquier sociedad abierta. Sólo aquellos que han vivido bajo el totalitarismo pueden entender las maneras del partido-estado en China, especialmente en materia de religión. El panorama no es totalmente sombrío. Edward Friedman, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Wisconsin, ha estudiado China por décadas y señala: “Hay una crisis de fe en una China donde el “dinero lo es todo”. La respuesta social es un renacimiento religioso. El budismo (pero no el lamaísmo), el taoísmo y el confucianismo están floreciendo.

(Continuará)

David Kilgour, ex-viceministro de Estado para Asia-Pacífico de Canadá. David Matas, abogado canadiense especialista en derechos humanos. En el año 2010, ambos fueron propuestos para el Premio Nobel de la Paz, por su investigación en el tema de la extracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China.