Sucedió lo que se esperaba, el Partido Comunista Chino (PCCh) suspendió de sus cargos en el Comité Central y el Politburó, a BoXilai, ex ministro de Comercio, quien en marzo pasado fue destituido como jefe político de la ciudad de Chongqing.

Su caída definitiva sucede al mismo tiempo que la detención de su mujer, Gu Kailai, como sospechosa por el asesinato del empresario británico Neil Heywood, de acuerdo a la agencia oficial Xinhua.

La decisión mantendrá a Bo al margen del Comité Central del PCCh, un consejo de 200 miembros que se reúne cada año, así como el Comité Permanente del Politburó (cúpula de nueve miembros), donde Bo era considerado por observadores políticos uno de los principales candidatos para decidir el rumbo de China.

El congreso de octubre, que se lleva a cabo cada cinco años, establecerá las prioridades nacionales y elegirá a un nuevo grupo de líderes. Sin embargo, este incidente, ha golpeado duramente la imagen del partido en un año en el que se prepara este relevo generacional.

El futuro del político ya estaba en entredicho desde febrero, cuando su aliado Wang Lijun se refugió durante 24 horas en el Consulado de Estados Unidos en Chengdu, revelando una serie de acusaciones sobre la muerte del empresario cercano a la familia de Bo.

Ante esta situación, desde el martes pasado se han desatado violentas protestas en la ciudad de Chongqing, aunque la policía local asegura que, aunque hubo varios heridos, no estuvo directamente relacionada con el caso.

Los manifestantes bloquearon carreteras y prendieron fuego a varios vehículos policiacos, mientras las fuerzas de seguridad trataban de dispersarlos con gases lacrimógenos. Las protestas se iniciaron el martes y finalizaron la noche del miércoles.

El detonante de la violencia, según la versión oficial, fue la reciente fusión de dos distritos de la ciudad, Qijiang y Wansheng, ante la oposición de los vecinos, que temían un empeoramiento del sistema sanitario local. Sin embargo, resulta sospechoso que las protestas se iniciaran el mismo día en que la propaganda oficial anunciara la expulsión del ex secretario general del partido de esa localidad.

En este mismo tenor, China cerró 42 sitios de internet desde mediados de marzo y borró más de 210,000 mensajes de internautas para terminar con los rumores en la red, anunció el jueves pasado un alto responsable citado por la agencia China Nueva.

El régimen intensificó la censura en la red desde el despido en marzo de Bo, que desencadenó una ola de rumores en internet, incluso la preparación de un golpe de Estado.