La noche de este sábado, el abogado de derechos humanos Chen Guangcheng llegó a Nueva York, acompañado de su esposa y dos hijos, al Aeropuerto Internacional de Newark, poniendo fin a un mes de incertidumbres y tensiones diplomáticas entre China y los Estados Unidos.

La portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland ya había confirmado desde la mañana su partida.

“Expresamos nuestra satisfacción por la manera como pudimos arreglar la situación y apoyar el deseo del Sr. Chen de estudiar en los EE.UU.”, agregó.

Bob Fu, presidente de la Asociación cristiano-estadounidense ChinaAid, dijo a la AFP, que Chen con quien habló seis veces el sábado, no supo hasta último momento que iba a partir, y que recibió sus pasaportes en el aeropuerto.

De acuerdo con Bob Fu, estaba “emocionado” pero también “muy preocupado” por sus familiares que se quedan en China.

El Sr. Chen es un abogado autodidacta conocido por denunciar abortos y campañas de esterilización forzados, y estar en contra de expropiaciones abusivas.

Fue encarcelado en 2006, luego puesto en arresto domiciliario en 2010.

Ha sido el centro de un drama internacional desde que escapó, el 22 de abril del pueblo de Dongshigu, de su arresto domiciliario.

Se presentó en la Embajada de EE.UU. en Pekín, días antes de la llegada de la secretaria de Estado Hillary Clinton para el  anual “dialogo estratégico y económico” entre Pekín y Washington.

Después de seis días, aceptó dejar la embajada para ser hospitalizado debido a la fractura de un pie durante su huida, de lo que se arrepintió rápidamente y expresó su voluntad de salir de China.

Él había recibido a principios de mayo una propuesta de beca de la Universidad de Nueva York. Chen Guangcheng trabajará con dos expertos de la Facultad de Derecho precisó la universidad.

El representante de Nueva Jersey, Christopher H. Smith, muy implicado en el caso también se mostró satisfecho del desenlace, diciendo que después de años de “tortura psicológica y física, de encarcelamiento y odio, Chen Guangcheng, quien defendió a las mujeres chinas de abortos forzados está finalmente libre.”

Pero, dijo, “todos los Chens no están libres ni con garantías. El gobierno chino debe poner fin inmediatamente a las represalias deplorables en contra de la familia de Chen y sus amigos que se quedaron en China.”

Fuentes: AFP y Reuters