Jean-Jacques Kourliandsky, Affaires-stratégiques. info

Análisis

Enrique Peña Nieto del PRI ganó la presidencia de México (Daniel Aguilar/ Getty Images)

La primera lección de la victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI) representado por el nuevo presidente Enrique Peña Nieto, que perdió las elecciones de 2000 y 2006, debe verse como un castigo por el fracaso de los salientes. De hecho, el Partido Acción Nacional (PAN-afiliado a la democracia cristiana internacional) fracasó tanto en la economía como en el problema de inseguridad, especialmente desde la elección en 2006 del saliente presidente Felipe Calderón.

Al asumir el cargo, el presidente Calderón quiso encontrar por el camino más corto, una respuesta al problema de la inseguridad generada por el narcotráfico, poniendo al ejército en las calles. Seis años más tarde, el resultado de esta guerra contra los carteles de la droga es de unas 60,000 víctimas, mientras México no está oficialmente en guerra contra alguien sino contra sí mismo.

Pero, ¿por qué no fue el partido más a la izquierda del PRI (centro izquierda), es decir, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el que se benefició con el fracaso del partido de la derecha (PAN)? Simplemente, porque el PRD, que casi ganó las elecciones de 2006, se enfrascó desde entonces en una disputa por los resultados de la elección, que nunca se comprobó, pero que dejó a los mexicanos con la impresión de un partido que se preocupaba más por sí mismo que por los problemas que enfrenta la sociedad mexicana.

Estos problemas son la inseguridad y el empleo. En efecto, debido a la crisis en los Estados Unidos, muchos trabajadores mexicanos son expulsados y regresan a casa mientras la economía mexicana es incapaz de ofrecerles trabajo. Por otra parte, el PRD atraviesa y sigue atravesando dificultades y divisiones internas que pusieron en duda a los votantes su capacidad para gobernar. Entonces por eliminación escogieron regresar al PRI, esperando que ese partido, que dejó malos recuerdos (recordadas en las últimas  semanas por manifestaciones estudiantiles en las principales ciudades universitarias) volviera al poder.

Por último, los votantes consideraron, a pesar del riesgo de volver a las prácticas de fraude electoral y de clientelismo como en la época que gobernó el PRI (1929-2000), que la urgencia del momento era la restauración del empleo y el regreso de la seguridad en las regiones más afectadas por los carteles de la droga (especialmente en el norte del país)

Fuente: Affaires-stratégiques.info