David Kilgour

David kilgour, ex miembro del Parlamento canadiense, además de desempeñarse como Secretario de Estado para Asia-Pacífico.(Gary Feuerberg/ Epoch Times)

China ha dado tanto al mundo durante cinco milenios. El respeto que tengo por su pueblo creció durante varias visitas al país; fue un honor representar, por muchos años en el parlamento, a canadienses cuyo origen es el Reino Medio.

Los gobiernos democráticos y sus pueblos, legisladores y sociedad civil deberían estar participando, tan activamente como fuera posible, en la actual transición de dirigentes. Probablemente la democracia con características chinas está más cerca de lo que muchos creen. No debemos olvidar nunca que los valores que buscamos son universales, incluyendo la dignidad en todo, el Estado de Derecho, la democracia multipartidista, la responsabilidad social de las empresas y la necesidad de buenos empleos para todos, incluyendo estadounidenses y canadienses (Un manual útil en el desarrollo de la democracia del Consejo para la Comunidad de Democracias, se puede  visitar en: http://www.diplomatshandbook.org.)

Para ilustrar las dificultades de ese compromiso con Pekín, tomemos el caso de Bo Xilai, a quien muchos gobiernos democráticos y empresarios cortejaron incluso después de que quedó claro que saldría del partido comunista. El primer ministro de Canadá se reunió con él en la ciudad de Chongqing el 11 de febrero, nueve días después de que su ex jefe de policía, Wang Lijun, buscara refugio en el consulado de EE.UU. en Chengdu. Bo y Wang fueron de los más brutales acosadores de practicantes de Falun Gong.

El primer ministro Wen Jiabao, estaba tan preocupado por la conducta de Wang que su pregunta retorica a los miembros del partido salió de una reunión a puerta cerrada el 14 de marzo: “Sin anestesia, la extirpación de órganos de humanos aún con vida y venderlos por dinero ¿puede hacerlo un ser humano?” Wen usó también las muchas demandas legales en 13 países en contra de Bo por su papel en el saqueo de órganos, que lo quitó como ministro de comercio en 2007.

Bo, Wang y otros más estuvieron en la facción del ex presidente Jiang Zemin, que ascendieron porque apoyaron la brutal persecución a Falun Gong que continúa desde mediados de 1999 hasta la actualidad. El Departamento de Estado, por ejemplo, supo de la extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong, al menos desde 2006, pero recién en mayo de 2012, reconoció el bien documentado crimen de lesa humanidad en su reporte de derechos humanos. Los gobiernos democráticos deben apoyar a Wen y a los miembros reformistas del partido en esta y una serie de cuestiones de gobernabilidad.

¿Fin de la política maoísta?

Jung Chang y Jon Holliday finalizan la biografía de 2006, Mao, La historia desconocida, diciendo: “Hoy en día, el retrato de Mao y su cadáver aún dominan la Plaza de Tiananmen en el corazón de la capital china. El presente régimen comunista declara ser el heredero de Mao y ferozmente perpetúa su mito”. Muchos historiadores lo incluyen junto con Stalin y Hitler, como los tres peores asesinos de masas del siglo XX. Chang-Holliday dicen: “En total, más de 70 millones de chinos murieron bajo el régimen de Mao en tiempos de paz.”

Los métodos de Mao no perecieron con él en 1976. En 2003, por ejemplo, el partido comunista trató de ocultar el impacto del mortal virus SARS. Sólo cuando un médico envió a medios de comunicación extranjeros la cantidad real de habitantes de Pekín afectados por el SARS, el partido-estado puso en marcha medidas de cuarentena. La misma indiferencia hacia el bien público se repitió en 2008 en el escándalo de la contaminación de productos lácteos Sanlu, que provocó la enfermedad y muerte a cerca de 300,000 bebés chinos. Hay una gran cantidad de otros ejemplos.

El partido comunista sigue usando su fuerza abrumadora para suprimir las voces que abogan por el estado de derecho. Una es la de Gao Zhisheng, abogado nominado tres veces al Premio Nobel de la Paz. Hace una década, fue nombrado uno de los mejores diez abogados de China. La ira del partido se disparó cuando decidió defender a Falun Gong; se inició con la eliminación de su permiso para ejercer la abogacía, un atentado contra su vida, ataque de la policía a su familia y el cese de sus ingresos. Se intensificó cuando Gao respondió con huelgas de hambre a nivel nacional que pedían la dignidad para todos. Uno de sus comunicados describía más de 50 días de tortura en la cárcel.

Los juicios en China son teatro. Los ‘jueces’ por lo general ni siquiera escuchan el testimonio dado en los tribunales. El canadiense Clive Ansley, que ejerció como abogado en Shanghai por 13 años, explica el destino de Gao y muchos otros mediante la observación: “Hay un… dicho entre abogados y jueces chinos que creen realmente en el estado de derecho… (que) ilustra la futilidad de tratar de ‘ayudar a China en la mejora de su ordenamiento jurídico capacitando a los jueces. Se trata de: ‘Los que escuchan el caso no lo juzgan; los que juzgan no escucharon el caso’… Nada de lo que ocurre en el ‘tribunal’ tiene algún impacto en la ‘resolución’.”

Tíbet y el Dalai Lama

Otro ejemplo de mal gobierno es el Tíbet y el Dalai Lama. Como líder espiritual de los tibetanos, ciudadano honorario de Canadá y respetado líder mundial. Su santidad es la mejor esperanza de un nuevo gobierno de Pekín en la solución pacífica de la cuestión del Tíbet. Defiende la autonomía del Tíbet bajo el dominio chino, rechaza la violencia, no favorece la secesión y este año entregó la política a los hombres y mujeres elegidos democráticamente. Cuando Su Santidad habló a una gran audiencia en Ottawa a principios de este año, indicó que sentía que el pueblo chino en general aceptaría un grado de autonomía para el Tíbet, consciente de que es todo lo que se busca. También mencionó la trágica pérdida de vidas, la inmolación de hasta ahora 30 tibetanos.

Medio Natural

Tres décadas de “todo se vale” en la economía han provocado un daño importante al pueblo chino, al medio natural, sus vecinos y al mundo entero. Considere lo siguiente:

  • Cerca de quinientos millones de ciudadanos chinos carecen de agua potable; muchas fábricas siguen vertiendo residuos en la superficie del agua.
  • Un estudio del 2007 del Banco Mundial junto con la Agencia Ambiental de China, encontró que la contaminación ha causado 750,000 muertes prematuras al año.
  • El carbón proporciona ahora cerca de dos tercios de la energía de China, ya quema más que Europa, Japón y Estados Unidos juntos. Las emisiones de las plantas chinas llegan más allá de sus fronteras, sin embargo el partido comunista no ha logrado nada substancial relativo a la protección del agua, aire y suelo. Muchos expertos concluyen que al parecer China no puede llegar a ser ecológica sin un cambio político.

Salud Pública/ Seguridad

En la actualidad, el estado de la salud pública en toda China es muy preocupante. No hay un sistema de salud para la población rural ni está en las nóminas estatales. Bajo el nuevo modelo de privatización, médicos, hospitales y farmacias se convirtieron en ‘centros de lucro’, esperando financiar sus actividades a través de las cuotas de los pacientes. Menos de la quinta parte de los trabajadores chinos tienen pensiones; menos aún están cubiertos por un seguro de desempleo. El partido-estado por su parte se posa en billones de dólares de divisas.

‘Capitalismo Ponzi’

El año pasado, Jonathan Manthorpe, desde hace tiempo observador cercano de China, escribió en el Vancouver Sun:

“Lo que se ve en China son variaciones de lo que se llama el esquema Ponzi. Un

gobierno local, sin un sistema eficaz para incrementar los ingresos fiscales, y…tan plagado de corrupción…vende terrenos en desarrollo para reunir dinero en efectivo… (primero debe deshacerse de los campesinos que viven en el terreno…) Luego la tierra se venderá a una empresa de desarrollo…propiedad del gobierno local. Y, siendo China, donde sobreviven los restos de la economía dirigida, el municipio tiene la facultad de instruir a los bancos que presten el dinero de la venta a la empresa de desarrollo. Por lo que el gobierno local obtiene dinero en efectivo, la compañía propiedad del municipio construye un complejo industrial o residencial, y todo parece bien.”

Un tema relacionado con la burbuja inmobiliaria apareció en el Financial Times. En la ciudad costera de Wenzhou, se van a construir departamentos de lujo a 70,000 yuanes (11,000 dólares) por metro cuadrado, que es aproximadamente el doble del ingreso anual de un ciudadano promedio. Para financiar un departamento de 150 metros cuadrados, en el edificio se consumiría hasta el último centavo que un habitante típico obtendría en 350 años.

Un camino a seguir

En China, hubo 180,000 “incidentes de masas” en 2010, todo, desde huelgas hasta disturbios y manifestaciones, el doble que en 2006. El régimen sigue confiando en la represión y la brutalidad para mantenerse en el poder. Los valores universales deben afirmarse continuamente en las relaciones con Pekín.

Hay lecciones que deben aplicarse en China, desde la resistencia civil no violenta, lo que ha ocurrido en muchas naciones. Cada una fue diferente en términos de boicots, protestas masivas, huelgas y desobediencia civil. En total, los gobernantes autoritarios fueron deslegitimados y abandonados por quienes los apoyaban.

Un interesante pasaje apareció en el New York Times, después de la elección en Taiwán (enero de 2012). Señalaba que la agencia de noticias del partido-estado chino, Xinhua, evitaba palabras como “presidente” y “democracia”, presentando las elecciones sólo como locales. Un empresario chino, al observar las elecciones, sin embargo  señaló: “Es una idea increíble, poder elegir a las personas que nos representen. Creo que la democracia llegará a China. Es sólo cuestión de tiempo.”

Una China democrática, no asesinaría a ciudadanos de Falun Gong en campos de trabajos forzados ni participaría en ningún acto de mala gobernabilidad mencionado anteriormente.

Conclusión

Los gobiernos democráticos y sus comunidades empresariales deben examinar el porqué apoyan la violación de tantos valores universales, en búsqueda de incrementar el comercio con China. Durante años, ha dado como resultado en la subcontratación de puestos de trabajo a China y los continuos aumentos del déficit comercial bilateral. Nuestras comunidades empresariales al invertir más en China, ¿no sienten la necesidad de empleo de sus conciudadanos? Los demás nos centramos en acceder a bienes de consumo más baratos y, esencialmente, ¿hacemos caso omiso a los costos en el medio ambiente humano, social y natural que pagan los ciudadanos chinos para producirlos?

Peter navarro, profesor de la Universidad de California, afirma que en gran medida, los mercados de consumo de todo el mundo han sido “conquistados” por China a través del engaño. Navarro tiene varias propuestas destinadas a garantizar un comercio justo. En concreto, dice que todas las naciones deben:

  • Definir la manipulación de la moneda como un subsidio ilegal a la exportación y agregarla a las otras subvenciones a la hora de calcular las sanciones anti-dumping y derechos compensatorios;
  • Prohibir el uso del trabajo forzado efectivamente, no sólo en el papel como ahora, pagar salarios y condiciones de trabajo decentes para todos;
  • Aplicar las disposiciones para proteger el medio ambiente natural en todos los acuerdos comerciales con el fin de revertir la “carrera hasta tocar fondo del medio ambiente” en China y en todas partes.

El partido-estado en Pekín está haciendo grandes cambios en su personal de alto nivel. Los designados deben buscar la dignidad para todos los chinos si desean alcanzar la prosperidad sostenible de la nación. Su función actual en Siria, Irán, Nepal, Corea del Norte, Sudán, Taiwán, Zimbabue y demás lugares, también requiere de una reforma significativa si el objetivo del nuevo gobierno es la construcción de la armonía internacional con justicia para todos.

El pueblo chino desea las mismas cosas que el resto de nosotros: respeto, educación, seguridad y salud pública, buenos puestos de trabajo, estado de derecho, gobernabilidad democrática y un entorno natural sostenible. Si el partido-estado termina con sus violaciones a la dignidad humana en el país y en el extranjero, comienza a tratar a todos los miembros de la familia humana de una manera justa, el nuevo siglo traerá armonía para China y el mundo.

David Kilgour fue miembro del Parlamento canadiense de 1979-2006, fue Secretario de Estado (Asia-Pacífico) durante 2002 y 2003.También fue nominado al Premio Nobel de la Paz en 2010. Para mayor información, vea: www.david-kilgour.com