Laurent Gey, la Grande Époque

Cuando hablamos de los valores del Olimpismo, no se puede dejar de lado su etimología. El nombre viene del monte Olimpo, la montaña más alta de Grecia, que en la mitología griega tenía acceso al reino de los dioses. Sin duda esta aspiración se puede encontrar en los atletas de alto nivel queriendo ir más allá de los límites del hombre, llegar más allá de sí mismo.

LONDRES, INGLATERRA – Estadio Olímpico de Londres. (Julian Finney/ Getty Images)

En la Carta Olímpica del COI, se puede leer que “el olimpismo se define como una filosofía de vida, que exalta y combina en un conjunto armónico las cualidades del cuerpo, la voluntad y el espíritu”. Luego se puede leer que el olimpismo “tiene como objetivo el deporte al servicio del desarrollo armónico del hombre para promover una sociedad pacífica, comprometida con la preservación de la sociedad humana (…) sin distinción de raza o de religión; por la paz del mundo y la construcción de un mundo mejor.”

Estos son los valores del olimpismo que pasan por nuestras pantallas en estos momentos, si se mira más de cerca.  Reunir a la gente en torno a los valores contenidos en el deporte y compartir juntos otros valores como “la alegría del esfuerzo, el valor educativo del ejemplo y el respeto de los principios éticos fundamentales.”

Los Juegos Olímpicos de Londres 2012 comenzaron, hace una semana, con una espectacular ceremonia de inauguración. El pebetero olímpico se encendió con 204 flamas que representan las 204 naciones participantes, quemándose juntas para formar una sola. Desde los primeros Juegos Olímpicos en Grecia en el siglo VIII a. de C. a su mediatización interplanetaria en Londres 2012, los juegos han evolucionado junto con la humanidad, preservando los valores universales contenidos en el deporte.

Es la tercera vez que la Gran Bretaña acoge los Juegos Olímpicos, y es la primera vez en la historia que las mujeres participan en suelo inglés. “Este es un mensaje importante para la igualdad de género”, dijo Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) en la apertura, pocos días después de la autorización del velo para las jugadoras de futbol musulmanas. Según él, “los símbolos cuentan mucho más que las medallas”, agregando para los atletas: “rechacen el dopaje, respeten a sus adversarios y recuerden que son todos modelos a seguir. Si hacen esto, pueden inspirar a toda una generación”.

Bradley Wiggins, ganador del Tour de Francia 2012, tocó la campana olímpica en la ceremonia de apertura. La campana simboliza el espíritu del olimpismo presente en los corazones de los pueblos del mundo. Este mensaje de paz fue el tema de la ceremonia, cuando un coro de niños cantó los cuatro himnos del Reino Unido: el de Inglaterra God Save the Queen, el de Irlanda del Norte, el de Escocia y el del País de Gales, hace tiempo naciones beligerantes. A nivel mundial, las ceremonias de apertura y cierre son vistas por un tercio del planeta. Permiten también volver a conectar con los valores casi tan antiguos como la historia de nuestra humanidad, recordando las primeras aspiraciones humanas por la paz mundial.

Los valores olímpicos reúnen a los pueblos y a los hombres.

Entre las cinco ciudades candidatas, entre ellas París, eligieron a Londres el 6 de julio de 2005 para recibir los Juegos Olímpicos de 2012, con 10,500 atletas de alto nivel repartidos en 301 competencias, 180,000 espectadores por día viendo las pruebas, 7,500 militares y más de 10,000 agentes para garantizar la seguridad, y un presupuesto de hospitalidad e infraestructura de 13 mil millones de euros. Sebastian Coe, presidente del comité de organización y ex campeón mundial de atletismo, no quiere dejar que la controversia sobre el costo financiero de esta organización manche la fiesta.

“Los juegos van a escapar de la crisis financiera mundial”, dijo. Según él, el acontecimiento atrajo un “record de participaciones financieras” que no se veía desde los Juegos de Montreal de 1976.

Para preparar este evento en Gran Bretaña y promover los valores olímpicos,  el comité organizador creó un programa educativo en más de 20,500 escuelas del Reino Unido. Los Juegos Olímpicos de hecho transmiten un mensaje útil para las generaciones futuras y su llegada a un país anfitrión permite recordar los valores universales originales de los pueblos.