David Vives, La Grande Époque

De acuerdo a un estudio realizado por 22 científicos y publicado en la prestigiosa revista Nature, la presión ejercida por los seres humanos en todo el ecosistema de la Tierra alcanzó su nivel crítico y sería una grave amenaza para nuestra civilización. Los cambios radicales en nuestro medio ambiente registrados hoy en día, podrían conducir a un punto de inflexión de la biosfera terrestre.

El fiordo de Ilulissat, Groenlandia. La región perdió 1,500 millones de toneladas de hielo. Los científicos predicen la desaparición del hielo polar en 20 o 30 años. (AFP PHOTO/ Slim Allagui)

Se calcula que ahora la presencia humana, por su modo de existencia es la causa del cambio de casi la mitad de los ecosistemas mundiales. Así, el 43% de las tierras emergidas han sido readaptadas por los seres humanos. Los científicos estiman que más del 50% de las consecuencias serían irreversibles.

Para entender el desafío de estos cambios, es necesario precisar lo que ha alterado el equilibrio. “En realidad, debíamos pensar en estos puntos de inflexión a nivel mundial, ya que incluso las tierras no alteradas por el hombre podrían ser objeto de cambios significativos”, dice el profesor Tony Barnosky, profesor de biología integral en la Universidad de Berkeley en California. Los autores del estudio muestran que los ecosistemas han cambiado del 50 al 90%, resultando en una profunda alteración de la naturaleza de este ecosistema, lo que resulta en una pérdida de biodiversidad.

Según Bruno David, investigador del CNRS en Dijon: “Estamos en lo que se llama cambio de estado. Estamos en la víspera de uno de esos cambios bruscos.”

En la historia de nuestro planeta, estos cambios de estado se han producido durante milenios y todos corresponden a trastornos ecológicos. Dan lugar a la aparición de desastres naturales; cambios geológicos importantes como la inmersión de los continentes, la desecación de lagos, la aparición de bosques, la glaciación de la tierra, y puede causar la extinción masiva de especies o su migración.

Estos virajes y sus consecuencias son imposibles de determinar, debido a que son impredecibles, una parte de la comunidad científica no apoya esta hipótesis, afirmando que estos cambios podrían tener lugar dentro de 200 y 300 años. Sin embargo, el proceso está en curso y se desarrolla ante nuestros ojos.

“La última vez que ocurrió, hace 12,000 años, la mitad de los mamíferos de más de 50 Kg desapareció. Los cambios de estado contienen muchas sorpresas, pero se sabe lo suficiente para conocer que el mundo será muy diferente de lo que fue estos últimos 11,000 años. Y siete mil millones de personas en la Tierra, sentirán probablemente los efectos”, dice Barnosky.

El estudio deja la elección a los políticos, no es más que una declaración. Sin embargo, las soluciones existen. Revertir el proceso requiere un gran cambio en nuestro comportamiento humano. La sustitución de combustibles fósiles por energías alternativas, la reducción drástica de la presión demográfica, la limitación del uso de territorios y el grado de responsabilidad política y ciudadana, son también factores importantes.

Fuente: Approaching a state-shift in Earth’s biosphere, revista Nature.