La china Gu Kailai podría escapar de la pena de muerte. Condenada por asesinato, la esposa de Bo Xilai tiene dos años para que le conmuten la pena capital por cadena perpetua.

Comparación de fotos de Gu Kailai, algunos expertos hablan de que se usó una doble en el juicio. (weibo.com)

En la más pura tradición china, Gu Kailai elogió a los jueces: “Pienso que el veredicto es justo y que refleja plenamente el respeto del tribunal hacia la ley, los hechos y en particular la vida”, declaró después del anuncio de la sentencia.

El juicio puso de manifiesto la “sangre fría” con la que envenenó a su víctima, el británico Neil Heywood, en noviembre pasado. En su defensa, Gu había argumentado que Heywood había amenazado la vida de su hijo que se encuentra en Inglaterra estudiando.

Pero se sabe de acuerdo a The Epoch Times, que Gu asesinó a Heywood porque comenzó a hablar del negocio que hacían con los cuerpos de practicantes de Falun Gong, encarcelados injustamente por sus creencias, en Dalian. Una historia macabra que no tiene nada que ver con sus sentimientos de madre.

Según esta fuente, Gu fue el cerebro de los aspectos financieros, la publicidad nacional e internacional en internet y la apertura de las redes de exportación para el tráfico de órganos y cuerpos humanos.

Descubrió que había dos maneras de transformar los cuerpos de los presos en dinero. Podían recolectar los órganos y utilizarlos para trasplantes en los hospitales de Liaoning, la otra, que los cuerpos podían venderse a las fábricas de plastinación (la sustitución de fluidos corporales por polímeros).

El veredicto no tenía dudas ya que ella confesó haber cometido el asesinato, pero el tribunal de la ciudad oriental de Heifei mostró clemencia en su decisión por ser mentalmente inestable.

El caso provocó la caída de su marido Bo Xilai, uno de los “príncipes” del régimen chino, sin embargo la mayoría de los chinos muestran su indiferencia.

“Hay muchos altos funcionarios corruptos en la actualidad, y dan rienda suelta a sus familias en la corrupción. Se les debe castigar severamente”, dijo un hombre que pidió no ser identificado en Pekín.