Choo Lily, The Epoch Times

Chang’er sube al cielo (Tao Yin/ The Epoch Times)

El festival de Medio Otoño (Zhongqiu en chino) es la fiesta más importante de China. Se celebra el decimoquinto día del octavo mes del calendario lunar chino, cuando la luna está más redonda y llena. Este día se considera también como el festival de la cosecha, pues frutas, verduras y granos se cosecharon en esta época del año. Hay muchas hermosas leyendas sobre la Luna en China. La dama de Chang’er es una de las más conocidas.

Hace mucho tiempo, una feliz joven pareja vivía cerca de la montaña Kunlun. El hombre se llamaba Houyi y su hermosa esposa Chang’er. Los dos eran encantadores y muy apreciados por los lugareños.

Un día, una Bodhisattva se acercó y les dio el elixir de la inmortalidad, como recompensa por una vida caritativa y les explica que el elixir les daría vida eterna. La pareja se quedó encantada con la recompensa y decidieron tomar el elixir a los quince días del octavo mes cuando la luna fuera llena y brillante.

A medida que se regocijaban con la idea desde ese día, nueve buitres se elevaron al cielo y se convirtieron en soles ardientes. Diez soles quemaron ferozmente en el cielo como volcanes humeantes. Los árboles y la hierba se quemaron. La tierra se quedó seca y agrietada y los ríos se secaron. Luego muchas personas murieron de hambre y sed.

Chang’er estaba asustada y quiso salir inmediatamente de la tierra con su esposo. Bebió la mitad del elixir. Mientras le daba a Houyi el resto, trágicamente se cayó al suelo y se esparció.

Houyi, aunque profundamente afligido, reafirmó su compromiso al ver el sufrimiento de la gente. Entonces, tomó su arco rojo con flechas blancas y derribó los nueve soles, uno tras otro. Inmediatamente, el tiempo se volvió más agradable. Las fuertes lluvias llenaron los ríos, los árboles y la hierba eran verdes de nuevo. La vida se restauró y la humanidad se salvó.

Tan pronto como el elixir comenzó a surtir efecto, Chang’er sintió que se elevaba a los cielos, entonces decidió vivir en la luna, pues estaba más cerca de la Tierra.

Al ver a Chang’er volar hacia la luna, Houyi se puso muy triste. Gritó su nombre a la luna que se volvió muy brillante y redonda. Corrió hacia el patio, puso algunos alimentos e incienso en la mesa para alimentar su amor por Chang’er.

Aunque Chang’er vivía en la luna, su corazón seguía en el mundo de los mortales. Nunca olvidó el profundo amor que sentía por Houyi así como el amor que recibía. Posteriormente, muchas personas se unieron a Houyi para enviar sus saludos a Chang’er el decimoquinto día del octavo mes de cada año.