Jack Philips, Epoch Times

De acuerdo con un comunicado emitido el miércoles por la oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONU DC, por sus siglas en inglés), Birmania es el segundo productor mundial de opio después de Afganistán. La producción aumentó por sexto año consecutivo.

Birmania aumenta su producción de opio.

Las tierras dedicadas al cultivo ilícito de adormidera aumentaron un 17% en 2012, pasando de 106,000 a 126,000 hectáreas, a pesar de las iniciativas emprendidas por el gobierno birmano por erradicarla. En efecto, el gobierno anunció que había retirado este año cerca de 57,000 hectáreas de amapola, tres veces más que en 2011.

“Las cifras concernientes al opio continúan yendo en la dirección equivocada”, dijo en su informe Gary Lewis, representante de la ONU DC para Asia Pacífico. “Sin embargo, hemos visto progresos por detener las causas del cultivo de opio en el último año, lo que no se hizo en el curso de una década.”

Sin embargo, para el director de la ONU DC en Birmania, Jason Eligh, no es suficiente. “Hay que recordar por qué los agricultores cultivan amapola”, dice, y añade: “La mayoría de las veces se trata de recibir dinero en efectivo para alimentar a sus familias.”

Desde el año pasado el valor de la amapola, usada en la producción de heroína y otros opiáceos ha aumentado. Si la producción en el país aumentó en un 17%, las ganancias aumentaron en un 28%.

La ONU estima que 300,000 familias birmanas están involucradas en el cultivo de opio. Muchos de estos hogares se encuentran en zonas de conflicto del país. Birmania cuenta con cerca de un cuarto de la producción mundial de opio, el estado de Shan produce el 90% de la cosecha. Según la ONU, los rebeldes en el estado de Kachin cultivan el otro 10%. Durante décadas estos dos estados se han visto afectados por los conflictos, la inseguridad y la guerra.

Los recientes enfrentamientos entre grupos étnicos budistas y musulmanes de Rohingya, en la parte occidental del país, pusieron en evidencia su inestabilidad. Sin embargo, en este terreno, como en el del opio, el gobierno birmano ha progresado en general.

En unos meses, Birmania liberó decenas de presos políticos, permitió participar a partidos de oposición en las elecciones, eliminó restricciones en los medios de comunicación. Todas estas reformas llevaron a los gobiernos occidentales, entre ellos Estados Unidos, a levantar las sanciones a este país del sudeste de Asia.

Eligh añade: “En las zonas de conflicto e inestabilidad como los estados de Shan y Kachin con acceso limitado a los mercados mundiales, otra alternativa a la amapola es casi nula. Sólo un desarrollo sostenible a largo plazo puede ser la solución y debe venir de una implicación importante en el proceso de paz, con estado de derecho y desarrollo alternativo.”