Liang Zhen, NTD

El conocido militante chino Hu Jia, hizo un llamado al gobierno de EE.UU. a centrar su atención en la extracción de órganos en China, denunciando los actos cometidos por las fuerzas de seguridad chinas como obra del demonio.

Hu Jia (izq.) con su esposa, uno de los activistas de derechos humanos más importantes de China (Reuters)

Hu, quien fuera nominado para el Premio Nobel de la Paz por su activismo, habló con la televisora New Tang Dinasty (NTD) por teléfono, ya que lo obligaron a abandonar Pekín, un día antes del XVIII Congreso del partido. Lo alojaron en Huangshan, provincia de Anhui, y se le prohibió regresar a Pekín durante el congreso.

Declaró a NTD que al principio tenía dudas de los informes del año 2006  relacionados con la extracción de órganos a presos de conciencia, principalmente practicantes de Falun Gong. Pero después de los escándalos políticos de este año, que implican a Wang Lijun y Bo Xilai, y al ver la respuesta firme de la comunidad internacional sobre el tema, se convenció de que el asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos es un hecho.

“Creo que los representantes del Congreso de EE.UU. son muy cautelosos. No se comprometerían a nada si no hubiera un problema real, ya que podría costarles su reputación y votos. Creo que tienen algo concreto, lo que explica la fuerte reacción de la comunidad internacional”, dijo.

Hu continuó: “La extirpación de órganos a personas que aún están vivas, sobrepasa lo que un ser humano es capaz de soportar desde el punto de vista racional y emocional. Cualquier persona que es capaz de perpetuar tales actos no es diferente a un demonio. El PCCh (Partido Comunista Chino) ha cometido toda clase de fechorías, y de verdad creo que se hubiera visto obligado a dimitir cien veces si esto tuviera lugar en una sociedad democrática.”

Hu pidió a los funcionarios del PCCh que tengan mayor información de estos crímenes, la revelen tan pronto como sea posible. Cree que permitiría poner fin a estas atrocidades, afirmando que ocultar pruebas es un delito de complicidad.