Investigadores identificaron zonas de la corteza terrestre más expuestas a los terremotos, como los que devastaron Indonesia y Japón en los últimos años.

Desolación después del terremoto y tsunami en Japón, marzo de 2011

“Encontramos que el 87% de los 15 terremotos más fuertes, registrados el siglo pasado (de magnitud 8.6 o más) se asocian con regiones situadas en la intersección de una zona de fractura oceánica y una zona de subducción”, dice Dietmar Müller, investigador de la Universidad de Sídney, Australia.

La correlación con las fracturas oceánicas, especie de “cicatrices” que se encuentran en el fondo de los océanos, zonas de subducción, donde una placa de la corteza terrestre se mete bajo otra, se presenta en el 50% de los casos de los 50 sismos más poderosos del siglo XX (magnitud mayor o igual a 8.4).

A efectos del estudio, publicado el miércoles en la revista europea Solid Earth, los investigadores tomaron en cuenta unos 1,500 terremotos en total. Luego, los cruzaron con datos cartográficos usando un algoritmo diseñado originalmente para analizar la preferencia de los usuarios de internet.

“Si la asociación que encontramos se debió a la casualidad, sólo un 25% de los grandes terremotos de subducción coinciden con ambientes tectónicos específicos”, dice Müller.

Los terremotos son causados por mecanismos muy complejos, los expertos no pueden explicar exactamente por qué suceden.

Podrían ser propiedades físicas específicas de estos ambientes tectónicos, capaces de acumular tensiones durante un largo periodo de tiempo antes de liberarlas, provocando un terremoto aún más potente si el ciclo es largo.

El descubrimiento podría ayudar a mejorar la fiabilidad de los mapas de zonas de alto riesgo sísmico.

“Incluso si no acabamos de entender la física de los ciclos sísmicos largos, cualquier mejora mediante el análisis de datos estadísticos debe tenerse en cuenta, pues puede ayudar a reducir daños y pérdidas de vidas humanas”, concluyó Müller.