Pierre-Verluise, Affaires-stratégiques.info

El 1º. de diciembre de 2012, el paréntesis de Felipe Calderón se cerró en México. Enrique Peña Nieto se convirtió oficialmente en presidente con la presencia del PRI en el poder, una práctica ininterrumpida desde 1928 al 2000. ¿Cuáles son los retos? Miradas a un país que podría tener el doble de población que Francia en el 2050.

Enrique Peña Nieto, nuevo presidente mexicano (Wikipedia)

El primer desafío es la seguridad. La cuestión estuvo al centro de la campaña electoral…y seguirá siendo una de las preocupaciones más importantes de los mexicanos. La estrategia militar de Felipe Calderón contra los carteles de la droga ha sido denunciada como contraproducente, acusada de ser responsable de un aumento en el número de víctimas indirectas. En seis años, 60,000 mexicanos fueron víctimas colaterales de su estrategia frontal militar, alrededor de 10,000 por año. De hecho, los carteles han desarrollado otros recursos: secuestros, extorsiones, tráfico de personas, asesinatos… y las balas perdidas produjeron muchas víctimas indirectas.

La salida de Felipe Calderón y la toma de responsabilidades de Enrique Peña Nieto no va a cambiar una realidad geográfica: México se encuentra en la ruta de enlace de América Latina y el primer mercado del mundo de cocaína. El 90% de la cocaína consumida en Estados Unidos pasa por México. Los carteles combatían por controlar la ruta en el gobierno de Calderón, van a seguir haciéndolo con Peña Nieto.

Su primer desafío es demostrar que es posible otra estrategia contra los carteles de la droga. ¿Cómo encontrar una salida honorable? “La clave es el control, no la legislación”, sugiere un experto. No hace falta decir que una parte de la respuesta se encuentra al norte del Río Grande. La frontera es muy porosa. La disponibilidad de armas en EE.UU., contribuye a armar a los carteles. En la frontera entre México y EE.UU., se hizo una escultura con armas compradas en los Estados Unidos, incautadas a los carteles de la droga, una presentación que pone estos dos elementos en relación con el número de víctimas.

La asistencia prestada por los Estados Unidos a México parece insuficiente. En México, abandonar lo militar obligaría a purgar la policía de su gusto por la corrupción. El índice de Percepción de la Corrupción (IPC) en 2011 de la ONG Transparencia Internacional coloca a México en tercer lugar de diez, o sea al nivel de Tanzania. Más allá de eso, se debe participar en la construcción de instituciones políticas que sean legítimas y fuertes.

El segundo desafío es el económico. Felipe Calderón esperaba crear puestos de trabajo, lo que reduciría el atractivo de los carteles, pero la crisis económica que vino de los Estados Unidos contrarió el proyecto. Dada la interdependencia de estos dos países del TLCAN, “cuando Estados Unidos se resfría, México tose”.

El ingreso nacional bruto en paridad al poder adquisitivo per cápita en el año 2009, alcanzó la suma de 14,020 dólares americanos. México ha mantenido los precios del petróleo lo suficientemente altos y acumulado reservas de divisas, que lo protege de lo peor. Sin embargo, 35% de los ingresos del estado provienen del petróleo. Convendría encontrar otros recursos, incluso a través de los impuestos, ampliando la base de contribuyentes. La lucha contra la corrupción es también una prioridad para optimizar los recursos del Estado y no poner en peligro el desarrollo económico.

Las reservas petroleras en tierra disminuyen, pero las marinas son sustanciales. Inversión suficiente podría permitir su valorización. El gas de esquisto también agudiza el apetito. Por ahora, Petróleos Mexicanos (PEMEX) tiene en la mano todo el poder en materia de hidrocarburos, quizás sería necesario reformar esta organización. Queda saber cómo no meter los pies y las manos atadas entre las manos de las empresas extranjeras que esperan la liberalización del sector (Petrofac, BP, Shell, Total, etc.).

Se puede ver a México como país emergente, pero la percepción de inseguridad hace que ciertos inversionistas extranjeros, especialmente europeos, vacilen. Según Goldman Sachs, México  podría llegar a mediano plazo al top 10. A mediados de 2011, su población fue de 114 millones 800 mil habitantes. Es un país joven, los menores de 15 años representan el 29% de la población total. Las proyecciones del INED indican, para 2050, una población del orden de 144 millones. Sin embargo, la inversión en educación sigue siendo ineficaz. Algunos consideran que se debe reformar el sector educativo, pero implica enfrentar a los sindicatos o concertar con ellos. Algunos se convertirían en empresas, o sea mafias.

México, ¿país emergente?

Signo de México como promesa económica, 30% del personal de la Embajada de Reino Unido en este país, unas 100 personas, están en el servicio comercial. La Embajada de los Estados Unidos cuenta con cerca de 1,000 personas. Por supuesto, el Reino Unido nunca tendrá la ventaja de la proximidad geográfica, pero espera sacar provecho de su “relación especial” con Estados Unidos para implantarse en este país que juzga prometedor, o emergente.

¿Cómo? El desarrollo de México tiene una mayor presencia de pequeñas y medianas empresas extranjeras. Una parte de los expertos europeos considera la necesidad de reducir los monopolios, como en las telecomunicaciones. Se llegaría a tal reforma a través del consenso.

El nuevo presidente de México no cuenta con una mayoría política que le permitiera comenzar con las cuestiones más apremiantes. El nuevo equipo ha anunciado que comenzaría por la seguridad y los derechos humanos. El mundo político debe cuestionarse su funcionamiento. En la actualidad, no es posible volver a ser elegido diputado (3 años), senador (6 años) o presidente (6 años). Esta práctica conduce a veces a ceder a la tentación de la corrupción o de los intereses privados.

Hoy en día, el 40% de la población vive en la pobreza y la brecha entre pobres y la minoría más favorecida es muy grande. Los desafíos de seguridad y crecimiento son también considerables, pero tal vez México tenga unas décadas prometedoras ante sí.

Queda por ver cómo México, y más ampliamente los países emergentes, asumen sus responsabilidades en el mundo del siglo XXI.

Fuente: Business-strategiques.info