David Wu, Epoch Times

En China, a principios de la dinastía Han, los “severos castigos corporales” que se imponían ampliamente en la anterior dinastía Qin, se mantenían aún en el sistema legal. Las autoridades gubernamentales aceptaban generalmente infligir daño corporal como castigo a los criminales. Las amputaciones de nariz, orejas u otros miembros, la cara tatuada por un crimen, etc. Sin embargo, gracias a una valiente adolescente estas prácticas brutales e inhumanas se abolieron bajo el reinado del Emperador Wen de Han. El nombre de esta chica es Tiying Chunyu.

Tiying la joven valiente que salvó a su padre (Ilustrado por Blue Hsiao)

Tiying la joven valiente que salvó a su padre (Ilustrado por Blue Hsiao)

Tiying era la menor de cinco hijas. Originalmente su padre fue funcionario de bajo nivel, luego se convirtió en médico después de estudiar con uno muy famoso. Gozaba en la región, de una buena reputación por su experiencia médica y sus pacientes hacían cola para que los tratara. Sin embargo, un día no pudo salvar a la esposa de un hombre muy influyente y rico. El marido devastado por el resentimiento lo manda ante al tribunal local afirmando que su tratamiento había causado la muerte de su esposa. Inmediatamente, acusan al padre de Tiyin y sin investigar lo envían a la capital para sufrir severos castigos corporales.

Durante una visita, el padre ve, a través de los barrotes de la prisión local, a sus cinco hijas llorando y no puede dejar de suspirar: “Me van a enviar a la capital, donde ninguna mujer me puede seguir, para castigarme. ¡Si tuviera un hijo!”

Al oír estas palabras, Tiying decide salvar a su padre. Lo acompaña todo el camino hasta la capital, y cuida de todo el grupo.  Encuentra quien le escriba una petición al emperador Wen, ella entrega la carta en propia mano a los guardias del palacio.

En la carta, estaba escrito: “Como funcionario, mi padre fue fiel a su deber, como médico salvó muchas vidas. Ahora debe enfrentar castigos corporales severos debido a falsas acusaciones, una vez que un hombre es mutilado, aunque más tarde se probara su inocencia, estaría discapacitado de por vida, sin medios para revertir el sufrimiento que experimentó. Me enteré que un hijo puede redimir la falta de su padre, como hija, estoy dispuesta a redimir los pecados de mi padre convirtiéndome en esclava de por vida, pero a cambio deseo salvarlo sólo del castigo corporal, para que tenga la oportunidad de tener de un nuevo comienzo.”

El Emperador Wen profundamente conmovido por la súplica de Tiying, sorprendido a la vez por la valentía de la joven, perdona no solamente al padre sino que pone fin a los crueles “severos castigos corporales.”

La historia de Tiying que salvó a su padre, se convirtió en una historia muy conocida en China, un historiador dijo: “Muchos hijos son útiles, pero si tan sólo ¡tuviera un hija como Tiying!”