La justicia de Chile ordenó el viernes la detención de ocho ex oficiales del ejército implicados en el asesinato del cantante Víctor Jara, muerto en septiembre de 1973, tras el golpe militar del general Augusto Pinochet.

“El amor a la justicia como instrumento del equilibrio para la dignidad del hombre”, Víctor Jara (Wikipedia)

Miguel Vázquez Plaza, juez de la Corte de Apelaciones de Santiago, ordenó la prisión de dos ex militares por “homicidio calificado” y otras seis personas por complicidad, dijo el poder judicial en un comunicado.

Con cerca de 5,000 presos políticos detenidos en las redadas, el Sr. Jara fue detenido en el Estadio de Chile, el más grande de Santiago. Allí lo interrogaron y torturaron antes de matarlo con ametralladora, su cuerpo acribillado con 44 balazos, probablemente el 15 o 16 de septiembre.

Un hecho particular refleja el afán de los militares: los dedos aplastados del cantante guitarrista, rotos por las culatas de los fusiles y las botas.

“Después de reunir muchos elementos, llegó el momento de terminar la investigación e intentar avanzar hacia una solución”, dijo el magistrado a los periodistas.

Me Nelson Caucoto, representante de la familia de la víctima, dijo que estaba “muy satisfecho” con la decisión.

El juez ordenó la detención de los ex oficiales Hugo Sánchez Marmonti y Pedro Barrientos Núñez, contra el que se emitió una orden internacional de arresto, porque reside en los Estados Unidos.

Durante su detención, el cantante “fue reconocido por los militares, y separado de los demás presos”, lo transfirieron a los vestuarios, donde se instalaron cámaras de tortura, donde fue constantemente “agredido físicamente por varios oficiales”, de acuerdo al relato de la investigación.

Se registró la muerte del Sr. Jara el “13 de septiembre de 1973”, cuyo cuerpo tenía al menos “44 impactos de bala.”

En diciembre de 2009, miles de chilenos acompañaron el funeral oficial del cantante fallecido a los 40 años, que fue enterrado casi clandestinamente por su viuda, Joan Turner Columbia, en 1973.

Según organizaciones de defensoras de derechos humanos, entre 1973 y 1990, unas 3,000 personas murieron o desaparecieron durante la dictadura de Augusto Pinochet.