Un estudiante de secundaria de Estrasburgo de tan sólo quince años, Neil Ibata, ya es co-autor de un estudio publicado esta semana en la portada de la prestigiada revista científica británica Nature.

Neil Ibata, estudiante francés de secundaria e hijo de un astrofísico en el Observatorio de Estrasburgo. (Reuters/ Jean-Marc Loos)

“El autor principal de la publicación, Rodrigo Ibata llevó a su hijo Neil al Observatorio Astronómico de Estrasburgo, donde trabaja en un estudio sobre el lenguaje de programación Python, usado para los modelos de este estudio” sobre la evolución de las galaxias alrededor de Andrómeda, dijo el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés) en un comunicado.

Neil, estudiante del primer curso de ciencias en el Liceo Internacional Pontonniers de Estrasburgo, trabajó en el proyecto de su padre.

“Fue el primero en demostrar la rotación de un círculo de galaxias enanas alrededor de Andrómeda”, subrayó el CNRS.

Por su participación en el descubrimiento, Neil Ibata tuvo el privilegio de ver su nombre aparecer junto al de su padre y los de quince astrónomos y físicos de varios países europeos, de Australia, Canadá y los Estados Unidos.

“Jugué con los datos que el equipo de mi padre había medido, es decir la distancia y la velocidad de estas galaxias enanas”, dijo el estudiante a la radio regional France Bleu Alsace.

“Mi padre comenzó a enseñarme matemáticas y física cuando tenía cinco o seis años, y siempre me han fascinado”, dijo el adolescente, que confía en encontrar interés particular cuando encuentre dificultades en sus trabajos científicos.

Por su parte, el orgulloso papá cuenta que su hijo, a la edad de 12 años, “ya había pasado toda una semana trabajando en el modelo de los sistemas estelares.”

Su nombre en Nature, “lo llevó a la cima”, observó. “Espero que pueda repetir el mismo éxito más tarde… estoy seguro de que lo conseguiremos”, añadió.

La presencia de numerosas galaxias enanas alrededor de las grandes galaxias, como la de Andrómeda y nuestra propia Vía Láctea, se conoce desde hace mucho tiempo: Se trata de restos de galaxias más grandes poco a poco devorados por sus voluminosos vecinos, y que los astrónomos imaginaban independientes las unas de las otras, dice el CNRS.

El estudio publicado por padre e hijo y sus colegas revela “que de hecho, alrededor de la galaxia de Andrómeda, la mayoría de ellas se organizan en un gigantesco disco aplanado de más de un millón de años luz de largo, en rotación a su alrededor.”

Un descubrimiento que abre nuevas perspectivas para los astrofísicos y reflexionar algunas de sus teorías de la formación de las galaxias.