Para protegerse del oro, un metal precioso que también es tóxico, una bacteria no encontró nada mejor que solidificar el oro líquido, por lo que se encuentra en abundancia en la superficie de las pepitas.

Pepita de oro de Alaska. (Wikipedia)

Si los microbios necesitan ciertos metales para su desarrollo, por ejemplo el fierro, otros les son generalmente perjudiciales, como el oro y la plata, sin embargo, su uso es más frecuente por sus propiedades bactericidas.

Aunque los iones de oro solubles son tóxicos para la mayoría de los microbios, se encuentran películas de bacterias en la superficie de las pepitas de oro. Y las bacterias parecen jugar un papel muy importante en la acumulación y el depósito de oro que dio origen a estas pepitas.

Hace unos años, los investigadores han demostrado que una de estas bacterias, Cupriavidus metallidurans, acumulaba ínfimas partículas de oro al interior mismo de sus células para protegerse de los iones de oro soluble.

En un estudio publicado el domingo en la revista británica Nature Chemical Biology, un equipo de científicos canadienses querían ver si la bacteria Delftia acidovorans, que cohabita sobre las pepitas con C. metallidurans, lo hacía de la misma manera.

Descubrieron que D. acidovorans no metabolizaba el oro soluble como sus congéneres, antes al contrario lo solidificaba en el exterior, en forma no tóxica.

Más específicamente, esta bacteria segrega una molécula llamada “delftibactina”, capaz de precipitar iones de oro en suspensión en agua para crear estructuras sólidas complejas, similares a las encontradas en las pepitas de oro, lo demostraron Nathan Magarvey y su equipo, de la Universidad McMaster de Hamilton (Ontario).

Un proceso que tiene lugar en unos pocos segundos, a temperatura ambiente y en condiciones de acidez neutra. En otras palabras, esta “delftibactina” le gana a productos de uso común en la industria para producir nano-partículas de oro, dijeron los investigadores.