Independientemente de su origen, los purificadores de aire japoneses se venden como nunca en China, donde los clientes hacen caso omiso de las disputas territoriales chino-japonesas de las islas Senkaku, ante la terrible contaminación del medio ambiente que amenaza su salud.

Los ingresos hospitalarios por afecciones respiratorias aumentaron un 20% en Pekín durante la última nube de contaminación. (Foto: AFP)

“Nuestras ventas de purificadores de aire en China se triplicaron en enero respecto a las del mismo mes del año pasado”, se congratula el grupo electrónico Sharp.

Los purificadores electrónicos eliminan, en un área dada, la casi totalidad de las partículas finas como las que contaminan las ciudades chinas.

Combinan el filtrado pasivo del aire con un tratamiento activo que captura las partículas en suspensión, emitiendo iones positivos y negativos para eliminar la suciedad.

Aunque en las últimas semanas, los chinos han rechazado los productos japoneses, por cuestiones diplomáticas en la soberanía de las islas Senkaku (Diaoyu en chino), “la venta de purificadores de aire no lo han resentido”, dijo Miyuki Nakayama, vocera de Sharp.

Sharp no es la única que se alegra: Panasonic tiene 120%, Daikin 260%, tampoco asombran las progresiones de ventas para otros campeones nipones del sector.

Al igual que Sharp, Daikin ofrece desde hace años sus purificadores de aire en el Reino Medio, tanto para empresas como para particulares.

La alta contaminación atmosférica en los últimos días en Pekín, ha causado un aumento de pacientes hospitalizados con dificultades respiratorias, y lleva a muchas personas a usar mascarillas.

Los mayores problemas los producen las partículas finas, de un diámetro de 2.5 micrones o menos. También se les llama PM2.5, o partículas respirables porque penetran profundamente el aparato respiratorio.

Sin embargo, según Sharp, estos dispositivos pueden eliminar el 99% de las partículas finas.

La contaminación china, recuerda lo que vivieron los japoneses en los años 1960-70, al momento de la industrialización del archipiélago con las empresas funcionando a pleno rendimiento.

Luego, después de varias restricciones, los “días de paraíso peatonal”, las empresas niponas desarrollaron diversas tecnologías para evitar la contaminación y/o limpiar la atmósfera.

Durante la última década, los purificadores con filtro y proyección de iones negativos se han convertido en algo común, aunque de precio muy alto en los hogares y en lugares como escuelas, hospitales, hoteles, etc. Se debe contar con 120 a 550 euros para modelos en lugares particulares, dependiendo del volumen de la pieza.

En Japón, no se trata tanto de luchar contra la contaminación de los automóviles en las megaciudades, en las que finalmente tienen poca presencia gracias al creciente uso de vehículos híbridos, sino eliminar el polen al que son alérgicos los japoneses.

Sin embargo, la contaminación en la vecina China es tal que llega hasta Japón, al punto de inquietar a las autoridades.

Este viernes, el Ministro japonés de Relaciones Exteriores propuso al gobierno chino discutir estos temas para luchar juntos contra la contaminación ambiental, que no conoce fronteras.