Alex Johnston, Epoch Times

Un hombre prepara a su pastor alemán para una competencia en Nicaragua en febrero. (Héctor Retamal/ AFP/ Getty Images)

A principios de marzo, un pastor alemán impidió que su ama se suicidara tirando el arma mientras apuntaba a su corazón. La mujer de 63 años contaba con poner fin a sus días con un fusil calibre 22, en su jardín en Aviñón, al sur de Francia.

“En el momento que apretó el gatillo, su perro saltó sobre ella y desvió el tiro”, dijo un oficial de policía a la AFP. Añadió que el perro, un pastor alemán, “presintió lo que iba a pasar y se arrojó sobre ella para salvarla. Su marido la encontró inconsciente, sufrió una herida superficial en el pecho, antes de llevarla al hospital.

Unos días antes, en Polonia, un perro ayudó a mantener calientita a una niña de 3 años durante la helada. La niña había desaparecido en el pueblito de Pierzwin durante la noche.

“Durante toda la noche el animal estuvo con la niña, no la dejó sola aunque hacía -5ºC y la niña estaba mojada”, dijo un bombero a la BBC.

En febrero, fue un indigente enfermo, cerca de Olympia en Washington, colocó una nota en su perro para pedir ayuda. De acuerdo a la AP, una mujer encontró al perro con la nota diciendo: “Envíen ayuda, no puedo caminar”. Y aún más “los medicamentos no me curan, necesito un médico”. Posteriormente, la policía pudo encontrar el campamento del indigente.