Un nuevo caso de suicidio de una adolescente, hecha pedazos por una foto que circula en internet, en la que sufrió una violación durante una noche de borrachera, conmueve a Canadá, conmocionado por este suceso de ciber-intimidación.

Rehtaeh Parsons (CBC)

La foto de Rehtaeh Parsons, una chica hermosa pelirroja con lentes, que murió el domingo en Halifax, en la costa atlántica, después de intentar suicidarse tres días antes, no deja de aparecer en la televisión ni en los sitios web canadienses.

Según su madre, su muerte es el resultado de una violación en grupo, que la adolescente sufrió en 2011, a la edad de 15 años, en estado de ebriedad completa, inconsciente, en una fiesta. Uno de los cuatro muchachos sospechosos de la violación, tomó una foto que comenzó a circular entre los estudiantes días después. El cyber-bullying siguió, y en la escuela algunos chicos comenzaron a tratarla como “prostituta”.

Ella le dijo todo a su madre, sin embargo, la investigación policíaca, que duró casi un año, no permitió reunir pruebas suficientes para procesar a los responsables: era la palabra de la niña contra la de sus atacantes, confirmó un portavoz de la policía después de la muerte de la chica.

Según la familia, les dijeron que tomar fotos de la violación de Rehtaeh no era en sí un delito.

“No la dejaban tranquila”, dijo su madre citada por la cadena CBC. “Sus amigos estaban en su contra, chicos desconocidos le enviaban mensajes en Facebook pidiéndole que se acostara con ellos… como lo había hecho con sus compañeros. Nunca dejaron de hacerlo”, dijo la Sra. Parsons.

Ella intentó suicidarse el jueves pasado. La mantuvieron con vida artificialmente hasta el domingo.

Su madre creó una página en Facebook para contar la tragedia de su hija.

Una petición para solicitar que se reabra la investigación por la presunta violación ha recogido más de 2,000 firmas en línea.

Por su parte, el Ministro de Justica de Nueva Escocia, Ross Landry, después de conocer a la madre, indicó que tiene prevista la iniciativa de nuevas leyes que tengan en cuenta los cambios de la evolución de la tecnología en la difusión de fotos.

El caso recordó a los canadienses el suicidio muy publicitado de Amanda Todd, en octubre pasado en el oeste del país, a la edad de 15 años.

Un depredador la animó a mostrar su pecho por la cámara web, pero como no pudo conseguir más, subió la foto a internet. Objeto de mensajes de intimidación en Facebook, aparentemente de sus compañeros de clase, fue en internet donde lanzó su último grito de angustia, mostrando una serie de dibujos que describían su calvario.

Su madre, Carol Todd, envió un mensaje de apoyo a la madre de Rehtaeh Parsons.

Cada caso reabre el debate sobre la libertad de expresión, que puede entrar en conflicto con la ley que proteja la vida privada y la prevención del acoso.