Joan Delaney, Epoch Times

De dónde provienen exactamente los órganos utilizados para abastecer la lucrativa industria del trasplante en China, es una pregunta espinosa abordada en Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China.

El candidato al Premio Nobel de la Paz, David Matas, habla en la presentación en Australia de su último libro Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China. (Sonya Bryskine/ The Epoch Times)

El candidato al Premio Nobel de la Paz, David Matas, habla en la presentación en Australia de su último libro Órganos de Estado: abuso de trasplantes en China. (Sonya Bryskine/ The Epoch Times)

Editado por David Matas, abogado de derechos humanos en Winnipeg y por el Dr. Torsten Trey, director ejecutivo de Médicos contra la extracción forzada de órganos. Órganos del Estado es una colección de ensayos sobre la práctica ilegal de la extracción forzada de órganos de prisioneros en China, incluyendo los prisioneros de conciencia de Falun Gong.

Desde su lanzamiento inicial en junio, el libro tuvo varias presentaciones para llamar la atención hacia el problema.

La explicación oficial sobre el origen de los órganos trasplantados en China, país que no tiene un programa nacional de donación de órganos, es que los órganos provienen de los condenados a muerte.

Sin embargo, Trey encuentra fallas en esta historia, señalando que poco después de la prohibición de Falun Gong o Falun Dafa por el régimen chino en 1999, y el encarcelamiento de decenas de miles de practicantes, que han “servido de banco viviente pero sin su consentimiento como donadores de órganos.”

“Una vez que la sangre y tejidos correspondan con el receptor del trasplante, asesinan al practicante de Falun Gong seleccionado y extraen sus órganos”, escribió Trey en su ensayo.

Aunque no existe una cifra oficial, Matas estima que para proporcionar 10,000 trasplantes, asesinan a 1,000 presos condenados a muerte cada año por sus órganos, 500 trasplantes provienen de donantes de familiares; 500 de uigures, tibetanos y cristianos; y 8,000 de practicantes de Falun Gong.

La historia de la extirpación forzada de órganos a practicantes de Falun Gong en China apareció por primera vez en marzo de 2006, cuando un médico militar chino, un empleado del hospital y un periodista revelaron que mataban a miles de practicantes por sus órganos en los campos de trabajos forzados y hospitales de todo el país.

Más tarde en ese año, Matas fue coautor de un informe de investigación que muestra la extracción generalizada de órganos a practicantes de Falun Gong. El informe encontró que entre el año 2000 y 2005, hubo 41,500 trasplantes cuya única explicación son los practicantes de Falun Gong.

Los ensayos en Órganos del Estado proporcionan hechos, estadísticas, testimonios y postulan que matar a prisioneros por sus órganos es una violación a la ética médica más elemental.

Los autores también comparten su punto de vista sobre la manera de combatir la práctica e influir en los cambios con la esperanza de detener la extracción forzada de órganos en China.

“Cualquier persona preocupada por la ética médica sentirá escalofríos pero también alentado por este libro, escalofríos por la gran cantidad de prisioneros de conciencia, asesinados por sus órganos y alentados por las personas importantes en la profesión médica que se levantan para luchar en contra de este abuso”, dijo Matas en un comunicado de prensa.