Carol Wickenkamp, Epoch Times

El régimen chino juega la carta del panda con el fin de asegurarse de que Austria no repita la visita con el Dalai Lama, como ocurrió el año pasado.

Foto tomada el 16 de octubre de 2012, muestra al panda Fu Hu (der.) comiendo bambú en el zoológico de Schönbrunn en Viena, Austria. (Alexander Klein/ AFP/ Getty Images)

Foto tomada el 16 de octubre de 2012, muestra al panda Fu Hu (der.) comiendo bambú en el zoológico de Schönbrunn en Viena, Austria. (Alexander Klein/ AFP/ Getty Images)

Siempre resentido por la visita, el Partido Comunista Chino (PCCh) sigue enviando a su embajador en Viena para presionar a funcionarios austriacos y asegurarse de que nunca inviten al Dalai Lama, el líder espiritual tibetano, a Austria.

Usando una adorable pareja de pandas del zoológico de Schönbrunn, el régimen quiere que Austria dé marcha atrás en el tema de derechos humanos y el Tíbet, territorio independiente que fue invadido por el Ejército Popular de Liberación en 1950 y que pertenece en la actualidad a la República Popular China. Se aplica igual presión diplomática a Gran Bretaña, Francia y Alemania.

De acuerdo con el Austria Times, el contrato de arrendamiento de diez años por los pandas expiró en marzo, pero el año pasado los funcionarios del zoológico anunciaron haber firmado un memorándum provisional con la China Wildlife Conservation Association y esperan que se renueve el contrato.

De todos modos, el acuerdo de renovación fracasó debido a la visita del Dalai Lama.

Según Phayul, una página web pro-tibetana, el canciller austriaco Werner Faymann  describió su encuentro con el Dalai Lama como una “clara señal política de diálogo por los derechos humanos, la no violencia y contra la opresión”. Rechazó las advertencias de Pekín sobre la visita a Austria del líder espiritual tibetano en el exilio.

Los comunistas en China observaron estos acontecimientos desde una mirada un poco diferente. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores Hong Lei trató la visita de “grave injerencia en los asuntos internos de China”, que “hiere los sentimientos del pueblo chino”, dijo Phayul.

Presionando a funcionarios austriacos con romper relaciones con el líder tibetano, los chinos bloquearon la firma de un nuevo contrato de arrendamiento de los pandas. “Los funcionarios chinos no quieren firmar el contrato hasta que regrese un buen clima bilateral, como la formuló un diplomático”, según Phayul, citando el informe.

La presión sobre los países para que eviten al Dalai Lama, a menudo a través de una compensación económica, es la clásica política del Partido Comunista Chino.

Un bloguero nacionalista chino, escribió en una sección en el sitio web del Diario del Pueblo, órgano de la prensa oficial, se mostró feliz por las maniobras de la República Popular China contra los países europeos. “En septiembre de 2007, la canciller alemana Angela Merkel se reunió con el Dalai Lama. En consecuencia, la República Popular China ‘respondió con represalias’  en contra de Alemania… Más tarde Merkel ‘aprendió la lección’, escribió el bloguero. “Después de ganar su segundo mandato, no se atrevió a reunirse otra vez con el Dalai Lama. Desde entonces, ella logró mantener una buena relación con China.”

Chinascope, un sitio web a cargo de la traducción de la propaganda y las medidas políticas del gobierno, muestra la actitud del régimen más abiertamente que las publicaciones populares, según la publicación del blog.

El bloguero señaló que el ex presidente francés, Nicolas Sarkozy, recibió al Dalai Lama en 2008. “La venganza de China contra Francia fue mucho más violenta… Al final, Francia se vio obligada a ceder y publicó una declaración conjunta con China.”

En cuanto a la reunión con el primer ministro británico, David Cameron, con el Dalai Lama en mayo de 2012, el bloguero escribió: “Esta vez le tocó sufrir a Gran Bretaña… Según medios británicos, Gran Bretaña perderá miles de millones de libras en inversión china por este hecho.”