El permafrost, subsuelo congelado en el Ártico, podría comenzar a descongelarse en los próximos 10 a 30 años, liberando gases efecto invernadero a la atmósfera, agravando el calentamiento global, indica un estudio publicado el miércoles.

Permafrost (Wikipedia)

El permafrost permanentemente congelado podría comenzar a derretirse a partir de un calentamiento del globo de 1.5°C, en relación a los niveles pre-industriales, dice el estudio realizado a partir de antiguas estalagmitas.

La temperatura media mundial ha aumentado 0.8 grados a partir de la Revolución Industrial, y si la tendencia actual continúa, el umbral se podría alcanzar dentro de “10 a 30 años”, dice el equipo dirigido en Gideon Henderson del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Oxford, en Gran Bretaña.

“Hay una necesidad urgente de reducir las emisiones de gases efecto invernadero”, advierten los investigadores que realizaron el estudio de estalagmitas y estalactitas que encontraron en una cueva cerca de Lensk, al este de Siberia.

Los espeleotemas se forman cuando el agua superficial se filtra desde el techo de la cueva, donde la temperatura ambiente es la misma en la superficie. También, son testigos valiosos de una época cuando la región no estaba congelada.

Gracias a trazas de uranio e isótopos de plomo, se pudo establecer que se formaron hace unos 945,000 años y luego de nuevo hace 400,000 años.

Los períodos de deshielo del permafrost coinciden con períodos en los que la superficie de la Tierra era más cálida a 1,5°C en relación al nivel pre-industrial, con un margen de error de 0.5°C, indican los investigadores.

El estudio se debe presentar a la Sociedad Geológica de Londres el 27 de junio,  como indica el comunicado de prensa.

El permafrost representa cerca de un cuarto de la superficie de la superficie terrestre en el hemisferio norte. A nivel mundial, contiene unos 1,700 millones de toneladas de carbono, aproximadamente el doble del CO2 presente en la atmósfera.

Pero si esta materia orgánica congelada se derrite, se liberará poco a poco, todo el carbono que se ha acumulado y por decirlo así “neutralizado” por siglos y siglos.

El exceso de CO2 liberado a la atmósfera, no se ha tenido en cuenta hasta ahora en las proyecciones de calentamiento mundial, que son objeto de negociaciones en el mundo.

La comunidad internacional se ha fijado como objetivo limitar el calentamiento a 2°C, para lograr un acuerdo global ambicioso que limite las emisiones debidas al permafrost, en una conferencia de la ONU sobre el clima que se llevará a cabo en París en 2015.

Sin embargo, las medidas adoptadas hasta ahora ponen al mundo en una trayectoria de 3 a 5°C.