Las actividades humanas al producir aerosoles, pequeñas partículas en la atmósfera que pueden afectar la formación de nubes, redujeron la frecuencia de las tormentas tropicales en el Atlántico Norte durante el siglo XX, según un estudio publicado el domingo.

Imagen de satélite de Tormenta Tropical Isaac. (starmedia.com)

La acción de los aerosoles debida a actividades humanas es uno de los factores más inciertos del cambio climático. Estas partículas químicas (ozono, azufre, etc.) en suspensión en el aire pueden modificar la radiación solar que alcanza la superficie de la Tierra (efecto paraguas). Pero sirven como “semillas” como las gotas de agua que componen las nubes, pueden cambiar su longevidad y, localmente, la cantidad de lluvia que producen.

Algunas hipótesis sugieren que el aumento de la concentración de aerosoles registrados durante la segunda mitad del siglo XX, acentuó la sequía del Sahel y debilitó el ciclo del monzón en la India.

De acuerdo con un análisis realizado por Nick Dunstone, del Met office británico, y su equipo, los aerosoles afectan en todo caso a la temperatura de la superficie del mar en el Atlántico Norte. Además, pueden cambiar el ritmo con que se producen las tormentas tropicales en esta zona, dice el estudio publicado en la revista británica Nature Geoscience.

Para demostrarlo, los investigadores usaron modelos del clima para simular el cambio climático pasado y futuro. Mediante la variación de diferentes criterios, llegaron a la conclusión que las tormentas tropicales en el Atlántico Norte fueron menos frecuentes cuando la concentración de aerosoles se elevó en esta región.

Y de acuerdo con sus cálculos, los aerosoles producidos por actividades humanas son la causa principal de este fenómeno. Como prueba, cuando su concentración comenzó a disminuir después de 1990, las tormentas tropicales renovaron su intensidad, según el estudio.

La explicación: al influir en la formación de nubes sobre el Atlántico Norte y bajando así la temperatura de la superficie del mar, alteran la circulación atmosférica tropical.

Para los autores es necesario estudiar más los aerosoles, en especial los emitidos por las actividades humanas, para conocer mejor el impacto en el cambio climático y mejorar las predicciones internacionales sobre el calentamiento global.