La exposición por mucho tiempo a las partículas aumenta el riesgo de cáncer del pulmón, incluso a niveles inferiores a los autorizados por la Unión Europea, según un estudio publicado en la revista The Lancet.

Smog en Shanghái (Wikipedia)

A corto plazo, un aumento de la contaminación aumenta el riesgo de ser hospitalizado o de morir de insuficiencia cardíaca, según otro estudio publicado en la misma revista.

Las partículas se distinguen por su tamaño. Las llamadas “respirables” que tienen un diámetro aerodinámico con una media de menos de 10 micras (partículas en suspensión PM10), su tamaño es lo suficientemente pequeño para entrar en los pulmones. Las actividades humanas generan esta clase de partículas como la calefacción domestica, el tráfico por automóviles, la agricultura y la industria.

En la revisión de 17 estudios europeos que agruparon a 313,000 personas, un equipo de investigadores dirigidos por Ole Raaschou-Nielsen demostró que un aumento en la contaminación con partículas finas (PM 2.5) de 5 microgramos por metro cúbico aumentaba el riesgo de cáncer pulmonar 18%, mientras que un aumento en las partículas (PM10) de 10 microgramos por m3 aumentaba el riesgo un 22%.

Los límites establecidos por la Unión Europea para la calidad del aire son de 400 microgramos por m3 para los PM10 y de 25 microgramos por m3 para los PM2.5.

La OMS recomienda por su parte limitar la exposición a 20 microgramos por m3 de PM10 y 10 microgramos por m3 de PM2.5.

Sin embargo, los investigadores señalan en su estudio,  que el riesgo de cáncer de pulmón subsiste incluso a concentraciones inferiores a las normas europeas y que aumenta en función del nivel alcanzado.

Añaden que no encontraron “ningún límite debajo del cual no existe ningún riesgo.”

En el otro estudio publicado en The Lancet, los investigadores de la Universidad de Edimburgo en Escocia revisaron 35 estudios para evaluar el impacto de las partículas, pero también otros cuatro contaminantes: monóxido de carbono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y el ozono.

Ellos encontraron que incluso una breve exposición a estos contaminantes, que se producen luego de una alerta de smog, aumenta el riesgo de hospitalización o muerte por insuficiencia cardíaca del orden de 2 al 3%, excepto en el caso del ozono.