En Estados Unidos, el alcohol entre adolescentes sigue siendo un problema de salud pública, donde el consumo de cinco o más bebidas alcohólicas consecutivas, es frecuente entre los estudiantes de preparatoria en el último año, según un estudio publicado el lunes.

Vino tinto (Wikipedia)

El consumo excesivo de alcohol es de cuatro vasos o más para las mujeres y cinco bebidas para los hombres, revelan los autores cuyo estudio apareció en la revista JAMA Pediatrics, una revista del Journal of the American Medical Association.

A partir de esos niveles, es peligroso conducir y hay peligro de intoxicación, y un riesgo a largo plazo para el hígado, la adicción y deterioro del cerebro, aún en desarrollo en los adolescentes, hacen hincapié los investigadores.

Llevaron a cabo su investigación en una muestra representativa de 16,332 estudiantes en su último año, con 52.3% de mujeres.

El consumo de alcohol se definió como 0.36 litros de cerveza o bebidas gaseosas (wine cooler), 0.12 litros d vino, un vaso chico de vino, un vasito de whisky o de alcohol fuerte equivalente.

Según los investigadores, 20.2% de los alumnos del último año (17-18 años) consumen en exceso alcohol (cinco o más bebidas consecutivas) en las últimas dos semanas, mientras que el 10.5% reconocen beber diez o más vasos. Por último, admitieron consumir más de 15 vasos.

Los varones están más propensos a beber en exceso que las mujeres, así como los blancos en comparación con los estudiantes negros.

Los estudiantes cuyos padres tienen nivel de estudios universitarios tienen más probabilidad de beber en exceso, pero no de manera extrema (15 o más vasos), muestran los resultados del estudio.

Aunque el consumo frecuente de cantidades excesivas de alcohol disminuyó en general entre los adolescentes estadounidenses, de niveles record a finales de los años 70 y principios de la década de los 80, y que continuó desde 2005, el consumo excesivo de alcohol (15 o más consumos), no han disminuido, revelan los autores del estudio, entre ellos Megan Patrick de la Universidad de Michigan.

“Las tasas de consumo excesivo y el hecho de que no han cambiado en las últimas décadas, muestran la necesidad de realizar más investigaciones para desarrollar estrategias más eficaces para reducir las conductas de alto riesgo entre los jóvenes”, concluyeron los investigadores.