Lucía Aragón

Un episodio poco conocido de la vida del padre del psicoanálisis Sigmund Freud, es el tema de una fascinante novela, “La lista de Freud” de Goce Smilevski. En la Viena de 1938, Freud se niega a llevar a sus hermanas a Inglaterra, ellas mueren en un campo de concentración.

Sigmund Freud en su estudio (biografíasyvidas.com)

El autor macedonio, nacido en 1975 en Skopje, donde aún vive, Goce Smilevski recibió el Premio Europeo de Literatura por esta novela, homenaje a la lucha de las mujeres olvidadas por la historia, lamento por el significado de la vida, también estudioso del naciente psicoanálisis. Su libro está por traducirse en una treintena de países.

Cuando le dan visados para Inglaterra, Freud está autorizado a presentar una lista de veinte personas. En una lista donde figuran su doctor, la familia del doctor, sus enfermeras, sus sirvientes, su cuñada e incluso su perro, ¿por qué se negó a registrar los nombres de sus hermanas, Rosa, María, Adolfina y Paula?

“Las razones de la decisión de Freud son desconocidas, tuve que imaginarlas”, admite el escritor macedonio en entrevista a la AFP. ¿Desprecio, frialdad, egocentrismo del genio, ceguera ante la amenaza nazi? Freud pretende que sus hermanas no arriesgan nada quedándose en Viena, aunque él elige exiliarse. Sólo la mayor, Ana, que se casó en Estados Unidos escapa de la deportación.

El autor da voz a Alfonsina, la hermana preferida de Freud, y nos sumerge en la Viena de crecimiento artístico e intelectual oscurecido por la llegada del nazismo. Adolfina cuenta con nostalgia su infancia con su querido hermano, sus recuerdos y la incomprensión ante el abandono de quien le era tan cercano.

“Quería dar voz a estas mujeres condenadas al silencio y al olvido. Es apasionante conocer el destino de los que viven a la sombra de un personaje influyente”, dijo Smilevski. Para escribir esta novela tuvo que leer muchos libros sobre psicoanálisis, Michel Foucault, Deleuze y Guattari, Julia Kristeva, muchos libros sobre la sociedad del siglo XIX y principios del XX.

Entre los capítulos, el lector se encuentra con el pintor Gustav Klint, así como a su hermana Clara y Otla Kafka, también sacrificadas en aras de la gloria de sus hermanos.

Fuente:AFP